Hay obviedades que son ineludibles y, una de ellas, es la que mostró con su ejemplo la Madre Teresa de Calcuta; cuando te estás trabajando, puliendo, no te queda tiempo para ver las faltas en los demás. Nadie vive sin la necesidad de ser esculpido; claro que, siempre habrá de todo. Las plantas y las algas, como son seres autótrofos, transforman la energía del sol y las sustancias del suelo en sus propios alimentos. Las hierbas de una pradera, como todas las plantas, no necesitan alimentarse de otros seres vivos. Ellas no necesitan del agua, de criticar o codiciar a nadie, para alimentarse. Podemos pues hacer como ellas, transformar la energía que nos viene de lo alto y aprender de la buena sustancia de nuestro prójimo en el desarrollo de nuestro autoconocimiento. "Amad a toda la creación en su conjunto y en sus elementos, cada hoja, cada rayo, los animales, las plantas. Y amando comprenderéis el misterio divino de las cosas. Y una vez comprendido acabaréis por amar el mundo entero con un amor universal". Este bello fragmento extraído de las recónditas palabras impresas en una novela del célebre novelista ruso Dostoievski, por uno de sus personajes, nos ayuda a sintetizar el misterio. Se tratará, pues, de pensar, al menos por un instante, en la posibilidad de aprender a acoger y, al mismo tiempo, a no juzgar. Una atenta escucha, al igual que recibir en el silencio, nos dará como resultado la imposibilidad de condenar a nadie. En el otro orden de las cosas, la importancia de rodearte de las personas adecuadas, es que la espiral será siempre ascendente. Nadie vive ajeno a vivir con personas brillantes, y todas, de alguna u otra manera, te ayudan a evolucionar; aun el brillo de algunas se caractericen por su "maldad e hipocresía". En un caldo debe de haber de todo, sal y picante, o almendras amargas. Cierto es también que, en dicho caldo, te cueces con esa maldad e hipocresía referida; ellas nos ayudan a descubrir el sabor ácido, o el estado en el que nos puede quedar el caldo, si se nos pasa de fuego. Es posible que al final nos echen a perder el guiso, razón suficiente para no volver a contar con dichos condimentos; más, ellas también nos enseñaron a descubrir dónde se encuentra el exquisito sabor de la bondad y la honestidad. No existe caldo que con amor se guise, y no deje fuera todo aquello que lo agrie. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz comienzo de semana. ©7/12/2015 J. Javier Santana
(La sin razón siempre cobra vidas humanas, pero ante una propuesta de guerra sólo existe un camino de Paz). Cuando bebas agua di: "El mundo vive en PAZ y yo también".
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