Es denominador común de todo ser humano anhelar la búsqueda de alguien que nos ame o de saber a quién nos corresponderá amar, y en esa desesperada búsqueda nos olvidamos de la primera persona, uno. Se hace bastante complicado llegar hasta el final cuando no se comienza por el principio. Si no te amas a ti mismo con dignidad y humildad, difícil será que puedas amar a nadie. Cada día amanece diferente, aunque parezca que los días sean iguales. Aun repitas las acciones o pretendas copiar lo que hicimos ayer, son diferentes. Le hemos ganado algo a la experiencia y despejado alguna incógnita al futuro. Lo que nunca se repite es el presente. Cada día nuevo que vivimos trae un nuevo matiz. El presente es lo inesperado, la sorpresa, una ilusión y la respuesta clara de que continúas con vida. Todo lo que somos hoy, se cocinó en el presente. Le damos gracias al pasado, mientras el futuro aún pretende confundirnos. Porque cada día luce distinto es que podemos corregir; el presente nos marca la distancia y la altura de ese nuevo día. Con respecto al ayer vivimos en el futuro y somos la esperanza; con respecto al mañana vivimos en el pasado y somos esa oportunidad de cambio. Todas esas connotaciones hacen que cada historia conformen una nueva y gran historia. La vida no tiene desperdicios y cada acto conlleva consigo una nueva aventura reciclable. Los quiero y feliz día. ©9/9/2014 J. Javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
lunes, 8 de septiembre de 2014
Cuando se opta por huir, solo se está huyendo de los propios errores
La vida en sí misma es una invitación constante a la reflexión, ella es como el azúcar a todo lo que se nos presenta amargo. Conservar ese derecho a reflexionar, incluso erróneamente, es siempre la posibilidad de que no se nos escape el lado dulce de las cosas. Cuando uno opta o decide huir, de lo único que está huyendo es de sus propios errores. No permitamos que ningún evento negativo nos transforme el buen ánimo, pues todo lleva consigo la costumbre de pasar; como el molino al agua. No permanece siempre el mar embravecido, aunque mientras se navegue sobre él, en esas circunstancias, se termine por marear o vomitar. No es fácil mantener el buen ánimo en ese tipo de situación, como tampoco lo es el sostener nuestra mejor cara. Todo se puede dar, pero no por eso el mar mantendrá la calma. Una madre sabe del dolor de un parto, pero sólo piensa en tener en sus brazos a su bebé. Un atleta se desgasta hasta la extenuación, pero sólo piensa en llegar a la meta. Un niño puede llorar de dolor, pero su mente sólo sabe de que alguien terminará por atenderle. Cuando las circunstancias nos son adversas sólo nos queda esperar o resolver; de todo, algo bueno siempre nos espera y el que huye se lo pierde. Por eso es que todos, alguna vez, nos hemos dejado alguna piedra en el camino; esa misma que nos recuerda la canción, la que nos enseña que nuestro destino es rodar y rodar. Los quiero, feliz comienzo de semana y muchas felicidades para todas las Pino. ©8/9/2014 J. javier Santana
sábado, 6 de septiembre de 2014
Cada esfuerzo tiene su reflejo en cada acción y cada acción su resultado en función de ese mismo esfuerzo
Cuando observas que puedes ser la excepción, comienzas a confirmar la regla; todo es posible dentro de lo imposible si empiezas a creértelo, y por supuesto, en la lista no faltará nadie que te haga pensar lo contrario. La cucharada que más sabe en el plato es la última, pues ella nos dará fe de que hemos comido. La ley del mínimo esfuerzo surge como causa de tener su efecto en la máxima ganancia. De hecho una no existe sin dar lugar a la otra. ¿Cómo se puede hacer para obtener el mayor rédito a cambio de no hacer nada o lo mínimo? No existen relaciones raras, existen las que cada cual elige. Eso nos lleva a pensar que en cualquier momento, dicha ley nos deje sin suministro de agua. El agua simboliza la pureza, somos básicamente agua y sin ella nuestra supervivencia se hace casi imposible. Pretender nadar sobre río seco es lo mismo que caminar de espalda; los ojos no estarán orientados sobre el lugar que les corresponde. No cabe duda de que a veces la ley contrapuesta del máximo esfuerzo nos lleva a dar "palos de ciego". Pero en todos los senderos hay bifurcaciones y ellas son las que, en cierta medida y en función del camino recorrido, nos indicarán la senda a seguir. En dicho punto es donde se extrae la balanza para obtener como resultado una regla de tres simple que nos ayude. Si multiplicamos la ley del máximo esfuerzo por la máxima ganancia y su resultado lo dividimos entre la ley del mínimo esfuerzo, ésta nos dará justo la rentabilidad de la ley del máximo esfuerzo. De esta forma lograremos aplicar ambas leyes con la rentabilidad exacta. Todo lo que se salga de ahí, es pura especulación y aplicable a todos los parámetros de la vida. Cada esfuerzo tiene su reflejo en cada acción y cada acción su resultado en función de ese mismo esfuerzo. No esperemos a que todo se nos dé hecho. Los quiero y feliz domingo vísperas del Pino y la Caridad del Cobre (Patrona de mi querida Cuba), p'llá nos vamos caminando. Buen camino. ©7/9/2014 J. javier Santana
viernes, 5 de septiembre de 2014
El niño que imagina escenas termina por ser un hombre bien imaginado
Pregúntate cuándo fue el último encuentro con la imaginación de tu niño interno; en aquel entonces todo era sumamente especial. Es verdad que los acontecimientos de la vida por momentos giran tan rápido que apenas te percatas de nada, pero si es cierto que de la misma forma que van tan aprisa también te brindan con espacios de paradas a la fuerza, y es entonces cuando nos sorprende e incluso nos dejamos sorprender transportándonos a un tiempo no muy lejano. Aquel niño que imaginaba escenas, las inventaba y ponía sus protagonistas, siempre acababan bien. Hacía de la fantasía la más pura realidad, hasta que un día le preguntaron: con quién hablas y qué estás diciendo. No permitas que nada ni nadie te robe aquello que jamás podrás transferir; tu imaginación. El niño que imagina escenas termina por ser un hombre bien imaginado. Los quiero y feliz día. ©6/9/2014 J. javier Santana
jueves, 4 de septiembre de 2014
Dios, cuando nos pone a pensar, obra auténticos milagros
La buena mesa viene a ser como los buenos modales; entre más sabrosa mejor nos entra. De la misma forma, los obstáculos hay que verlos a larga distancia; entre más lejos, más pequeños resultan. Dios, cuando nos pone a pensar, obra auténticos milagros. No busquemos en lo sobrenatural lo que disponemos en lo natural; orar es como respirar, sin ello no se vive ni existe mejor receta que medicina lleve. La vida nos viene marcada por sorpresas, a veces nos caen de nuestro lado y otras parecen como si no fueran con nosotros. Está claro que lo que suele cambiar de sabor es la sorpresa según caiga en nuestro paladar, pues lo que nunca cambiará es la sorpresa en sí misma; ella estaba para nosotros. Si cuando nos viene bien no nos quejamos, es más, la hacemos extensible, nuestra actitud para con aquella que nos sabe agria ha de ser más receptiva; algo nos quiere enseñar. De todo se aprende en la vida, las sorpresas tienen ese plus de más. Caza pues sorpresas como quien caza mariposas y no temas si en alguna ocasión te fue un abejorro; el sólo te estará indicando que tengas precaución, no sea que te vaya a picar, y si eso fuera así, ten siempre un diente de ajo a mano para bajarte la inflamación, es un antibiótico natural fantástico. No hay dolor de picadura ni veneno que mil años dure. Lo que esté para nosotros nadie nos lo va a privar, con o sin picaduras. Los quiero y feliz fin de semana. ©5/9/2014 J. javier Santana
miércoles, 3 de septiembre de 2014
No hay mejor cómplice que aquel que nace desde nuestro interior
No hay mejor cómplice que aquel que nace desde nuestro interior. Él sabe de nuestros entresijos, nos conoce muy bien y se guarda hasta dónde puede llegar. Es celoso de sus méritos y depende de la autoestima para que lo manifieste. Así es que él nos ayuda a encontrarnos con lo más profundo de nuestro corazón y cuando esto ocurre se abre por completo al resto del universo. Se ofrece para ganar lo que vale. Los mayores enemigos de la confianza son el miedo y la ignorancia. Podrás trabajar para garantizar y hacer crecer lazos de amistad basados en la plena confianza, que si no se está preparado para encausarla, dicha amistad se enquistará y terminará por convertirse en un mar de suspicacias y malos entendidos, llevando la relación al distanciamiento. No temas ser engañado, el que engaña se termina por hacer el "harakiri" o acaba en masa como los "leminos". Pero al igual que a nadie le gusta sentirse engañado, tampoco es agradable sentir la desconfianza de aquel que no se le ha dado motivo para ello. Cuando se tenga dudas sobre algo, lo mejor es preguntar, y si no se está de acuerdo, será de sentido común, decirlo. No afrontes la confianza en los demás con miedos, puedes echar por tierra una magnifica relación perdurable en el tiempo. No te apures si hoy no llega nada de lo que esperabas; es todo lo que necesitabas. Los quiero y feliz día. ©4/9/2014 J. javier Santana
martes, 2 de septiembre de 2014
Uno debe de saber lo que piensa para no dejar en evidencia lo que siente
Mucho hay escrito sobre el éxito, pues él está ahí donde nosotros queramos verlo o encontrarlo. En algunas ocasiones lo persigues y en otras es él quién nos persigue a nosotros. Es la medida del éxito lo que es unipersonal e intransferible. Cuando la mirada la fijas hacia otro lado que no sea él, te encuentras con una visión, lo que solemos llamar fracaso; visión porque éste no existe, salvo en el pensamiento. La vida está llena de lecciones y la buena noticia es que siempre dispone de alguna para nosotros. Ahí donde fijas tu mirada, pones tu mente. Los pensamientos en ese momento suelen ir tan rápidos como la velocidad de la luz. Cuida de los que pones en él para que a tan alta velocidad nunca queden a oscuras y sean tus propios sentimientos los que te terminen traicionando. La improvisación para ese momento no funciona, pues pensamientos y sentimientos se encuentran en plena confrontación. Uno debe de saber lo que piensa para no dejar en evidencia lo que siente. Si pensamiento y sentimiento no van de la mano terminan por quedarse, alguno de ellos, en mitad de camino. Es como el equilibrista que transita sobre la cuerda floja con sus manos bien extendidas para sostener el equilibrio, su mente y mirada muy claras sobre el punto de llegada. Así es que logramos evitar los golpes y caídas, aunque sobre la cuerda floja de la vida a veces sean inevitables para seguir aprendiendo. Cada golpe es un pasito más; elige un balancín a tu medida para que siempre te acompañe en equilibrio por la vida. Una sonrisa a tiempo es como un oasis en el desierto. Los quiero y feliz día. ©3/9/2014 J. javier Santana
Cuando no escuchamos para entender, el diálogo se convierte en monólogo de sordos
Ciertamente que cuando no escuchamos para entender el diálogo se convierte en dos monólogos de sordos, donde cada cual piensa del que tiene enfrente si no estará dialogando con un mudo. Hay tiempo para entender y tiempo para contestar, pero casi siempre pensamos que todo ese tiempo es nuestro. Al asomarnos a una pendiente, no solo hemos de tener en cuenta el medio del que disponemos para escalarla, importante también será con quién la subas, a quién lleves delante y quién tengas detrás. Sin el control de todos esos parámetros corres con el riesgo de quedarte a medio camino, aunque si te sientes atrapado, fija tu mirada hacia el cielo; siempre encontrarás ese punto de luz que necesitas para llegar a tu meta, así te pongan todo un mundo de obstáculos. Fe y confianza serán el motor para tu vehículo, perseverancia y persistencia la batería para todo su encendido eléctrico y una buena concentración, ideal para el aire de tus gomas. Si una vez llegado a la meta, el resultado no es el esperado; vuelve a empezar. Los quiero y feliz día. ©2/9/2014 J. javier Santana
lunes, 1 de septiembre de 2014
En un mundo de locos el cuerdo es raro
La orientación es siempre una necesidad anhelada, aunque hay quienes no la consideran necesaria; nacieron sabiendo y se descubrieron tal cual. Y es que no existe árbol sin que antes no se haya plantando, aun te tomes toda una existencia viéndolo igual. Ante nuestros ojos nos da la sensación de que nunca pasa nada, cuando es justo todo lo contrario; ocurre algo siempre, con o sin la presencia de nuestros ojos. Si nos empeñamos en buscar, terminamos por encontrar; aunque muchas sean las veces que lo encontrado no se corresponda con lo buscado. Eso sucede cuando buscamos de forma ciega o obtusa. De ahí que siempre creamos saberlo todo; nada más lejos de la realidad. Uno puede pensar o creer que con cortarse la uña o el pelo acaba todo cuando es justo todo lo contrario; le estamos dando la posibilidad de que crezcan más rápido y fuerte. De la misma forma ocurre con aquellas cosas que, sin conocimiento, creemos saber. Si subestimas a una uña, se puede convertir en garra; si menosprecias el cabello, corres con el riesgo de quedar calvo o que la melena no te deje hueco para abrir los ojos. Hay múltiples formas de locuras y todas se sirven a la carta. No es lo mismo estar ido que vivir en la locura. En nuestro mundo de locos, el cuerdo es raro. Por eso es que Neruda dice que "hay un cierto placer en la locura"; la rareza de fingir ser cuerdo. Los quiero y feliz comienzo de semana y mes. 1/9/2014 J. javier Santana
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