domingo, 25 de mayo de 2014

Asumir el error es síntoma de que la lucha aún no ha finalizado

"Dejar ir ciertas cosas, para que otras mejores aparezcan". Hay frases que son tan difíciles de asimilar como de entender; pero no hay sobre la faz de la tierra mejor y mayor sabio, que las explique, que el propio tiempo. Asumir el error es síntoma de que la lucha aún no ha finalizado; es comienzo para pensar que todavía todo no está escrito. El desgarro en caliente apenas se nota, pero el dolor siempre aparece cuando la sangre se enfría. En ocasiones oramos sin tener la conciencia lo suficientemente despierta de lo que se ora. No obstante la oración se recibe igual. Un símil lo encontramos ante un micrófono de una emisora de radio, sabemos que se emiten ondas sin saber muy bien el destino que toman o si se tendrán en cuenta o no. Lo cierto es que siempre habrá alguien que las recibe. La importancia de la oración es ese encuentro personal con nuestro interior y diálogo con lo sublime. La comunicación compartida desde el interior tiene fiel reflejo en el acontecer diario. Es casi imposible no tener un mínimo de resonancia con ella. La clave está en la intención que le pongamos. El niño no es consciente del juego, pero juega y siente un gran gozo interior. Atreverse a jugar nos alienta en el gozo. No es más importante el juego que el jugador, lo verdaderamente importante es con quién decidamos jugar y para qué. Yo aliento en la oración desde nuestro interior para todo lo exterior. Una comunión no es un traje o una fiesta de gala, que también; sino el vínculo más estrecho con la Sagrada Forma. Los quiero y feliz domingo. ©25/5/2014 J. Javier Santana

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