No todo es según como uno lo ve, de ahí la pluralidad. Algo tan sencillo, pero al mismo tiempo tan complejo de entender. Entre la siembra y la cosecha está la espera y el ánimo que se imprima para obtenerla. No vale sólo con sembrar, hay que abonar y regar; para cuando la cosecha se dé, ya se habrán desecho los matojos. Todo son etapas en las que siempre se ha de saber en cuál de ellas se está. Si hay algo que inspiras es que primero no pasaste del aprobado, luego pudiste explicar porqué y tuviste la osadía de atreverte a demostrarlo. No importa el error cometido, si cuando lo ves eres capaz de corregirlo. Si aún viéndolo, no logras verlo con claridad; habrá que dotarse de humildad para asumirlo o, en caso contrario, aceptar la ayuda de quién sí se haya fijado y lo ve. Todo lo demás es involución. Tener la perspicacia de afrontar con una buena dosis de positividad los cambios de humor o formas de proceder de los demás, es básico para una buena armonía en convivencia. Fundamental es conocerse primero a uno para ahorrar en disgustos, respetarse para ganar la batalla a tiempo y respirar; contar como mínimo hasta diez para evitar un temporal que arrase con lo cosechado y avanzado hasta ese momento. La forma más inteligente de evitar que un barco se nos hunda es no abriéndole huecos. Los quiero y feliz día. ©24/5/2014 J. Javier Santana

No hay comentarios:
Publicar un comentario