lunes, 26 de mayo de 2014

Nunca sabremos la magnitud de un árbol hasta que no se pode

No cabe duda que todos los pasos son necesarios; pero si no nos atrevemos a dar el primero, nuestro avance, no irá más allá del lugar hacia donde se pretende llegar que será a ninguna parte. A menudo cuando optamos por transformar algo en nuestras vidas, se nos dice: cómo has cambiado. En realidad, no es que se haya cambiado; sino que se ha decidido darle un cambio a nuestra vida. A veces evolutivo, otras involutivo. La cuestión es que si no estamos bien con nosotros mismos, lo ideal es reflexionar y ver la posibilidad de permitirnos, sin miedos, dar ese cambio que necesitamos a nuestra vida. No por ello se tiene que dejar de ser la persona que realmente se es, aunque los demás puedan tener otro criterio. Lo importante es ser uno con uno mismo, y eso nadie lo puede hacer por nadie. De seguro es que hay múltiples formas de ver las cosas, pero siempre desde un denominador común y puestos a ver, unos sólo verán lo que tienen, mientras que otros sólo lo que les falta. Ambas actitudes son estrechas. Nunca sabremos la magnitud de un árbol hasta que no se pode. Sin lugar a dudas, su follaje nos puede llevar a engaños. Hagamos por ampliar nuestras miras, la vida no espera. Sólo quién no se atreve,  pierde el derecho a saber todo lo que un árbol, sin articular palabra, nos puede revelar; buena lectura. Los quiero y feliz día. ©27/5/2014 J. Javier Santana

No hay comentarios:

Publicar un comentario