Cuando observas que puedes ser la excepción, comienzas a confirmar la regla; todo es posible dentro de lo imposible si empiezas a creértelo, y por supuesto, en la lista no faltará nadie que te haga pensar lo contrario. La cucharada que más sabe en el plato es la última, pues ella nos dará fe de que hemos comido. La ley del mínimo esfuerzo surge como causa de tener su efecto en la máxima ganancia. De hecho una no existe sin dar lugar a la otra. ¿Cómo se puede hacer para obtener el mayor rédito a cambio de no hacer nada o lo mínimo? No existen relaciones raras, existen las que cada cual elige. Eso nos lleva a pensar que en cualquier momento, dicha ley nos deje sin suministro de agua. El agua simboliza la pureza, somos básicamente agua y sin ella nuestra supervivencia se hace casi imposible. Pretender nadar sobre río seco es lo mismo que caminar de espalda; los ojos no estarán orientados sobre el lugar que les corresponde. No cabe duda de que a veces la ley contrapuesta del máximo esfuerzo nos lleva a dar "palos de ciego". Pero en todos los senderos hay bifurcaciones y ellas son las que, en cierta medida y en función del camino recorrido, nos indicarán la senda a seguir. En dicho punto es donde se extrae la balanza para obtener como resultado una regla de tres simple que nos ayude. Si multiplicamos la ley del máximo esfuerzo por la máxima ganancia y su resultado lo dividimos entre la ley del mínimo esfuerzo, ésta nos dará justo la rentabilidad de la ley del máximo esfuerzo. De esta forma lograremos aplicar ambas leyes con la rentabilidad exacta. Todo lo que se salga de ahí, es pura especulación y aplicable a todos los parámetros de la vida. Cada esfuerzo tiene su reflejo en cada acción y cada acción su resultado en función de ese mismo esfuerzo. No esperemos a que todo se nos dé hecho. Los quiero y feliz domingo vísperas del Pino y la Caridad del Cobre (Patrona de mi querida Cuba), p'llá nos vamos caminando. Buen camino. ©7/9/2014 J. javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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