sábado, 7 de noviembre de 2015

Descubre la dimensión de tu corazón, y terminarás por descubrir el tamaño de los ojos de tu alma.

Nada nos puede apartar del Amor de Jesús. Él vive muy presente en nuestras vidas y, aunque le ignoremos, Él no deja de estar. Como diría mi amiga Marina: "Para dar gracias a Dios no hace falta ir a la escuela", y es que a veces, sin apenas darnos cuenta, lo obviamos. Su reconocimiento ha de nacer del alma y la conciencia. Cuando uno por primera vez acude a la escuela no lo hace todo lo bien que quisiera, hacerlo partícipe de todos nuestros frentes de vida es el objetivo. Siempre hay una primera vez para todo, y muchas veces no se sabe muy bien por dónde nos sorprenderán los dardos, y sí, uno también se percata de ello y, si Dios me lo tiene a bien, habrán nuevas e innumerables oportunidades para ponerlo en el lugar que le corresponde; vaya con ello esta tribuna de 'Senderos para Amar'. Dios está muy presente en mi vida y, haciendo mías las palabras de Don Antonio Gil Moreno (Comentarista de la Editorial San Pablo), digo: "Señor, haznos dóciles a tu palabra, fieles a tus caminos. No es fácil saber lo que tenemos que hacer en cada hora, pero Tú nos abres los ventanales de la luz para que podamos ver el camino y recorrerlo sin sobresaltos, superando dificultades y obstáculos". De la felicidad y el sufrimiento nadie está exento, sólo hay que saber gestionar su presencia para cuando se hacen hueco en nuestras vidas. Si somos capaces de aprender en el sufrimiento, bueno es hacerlo también en la felicidad. Todo en su justa medida, es imposible beber el agua de un manantial de un solo trago. Es verdad que el tamaño de un cuerpo no determina el tamaño de un corazón, pues ese vendrá dado por el tamaño de su alma. Todo ayuda, de eso no cabe la menor duda. Se ha de ser agradecido con lo que se tiene, y con lo que no; pues aquello que no se tiene es porque no se tiene que tener. Se ha de contar con lo que se tiene, así sea nada; porque si nada se tiene, nada se da, y ahí es justo donde se comienzan a valorar las cosas. Descubre la dimensión de tu corazón, y terminarás por descubrir el tamaño de los ojos de tu alma. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©7/11/2015 J. Javier Santana
(Dedicada a nuestra querida y entrañable amiga Marina, un Ángel de Luz)

* Me encantaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-amar o en http://www.esebook.com/product/466523/senderos-para-amar-epub

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