El espíritu de la contradicción se confirma en una aglomeración desesperada, de pasajeros bien apiñados, ante una puerta de embarque donde todos tienen sus asientos reservados y les aguardan nueve horas de vuelo. Ese mismo espíritu se refleja ante un carro portamaletas que obstaculiza el paso, que inquieta y todo el mundo esquiva, pero que nadie es capaz de quitarlo del medio. Lo cierto es que al igual que pasa en el interior de un avión, antes de cada vuelo, nunca lucirá igual a la salida que a la llegada; por ahí pasamos nosotros, y no eran animales. Difícil es no enamorarse de Pipa, de su gente, paisajes, costumbres e historia; pues tiene un sabor muy especial, de lo imposible se hace lo imposible. Pipa un lugar tan complicado para entrar como de difícil es salir de ella, desde su cielo se le añora y enamora más de lo que a pie de suelo se le pueda amar. Su gente viven obligados a un ritmo donde no cabe otra vía que no sea la no precipitación, pasa el tiempo y, con él, ese músculo de la paciencia más presente y fuerte que nunca invitando a una nueva esperanza que nace cada día con el sol para lograr en aquellos acontecimientos que pueden parecer inmóviles, nuevos cambios. Si Hemingway despertara algo vería; más fácil verlo desde fuera que dentro. Se puede hacer por permanecer eternamente ciego, pero incluso un ciego es capaz de percibir lo que ocurre a su alrededor y esa es la forma de ver el lado positivo de las cosas; un año después, todo en Pipa sigue estando por hacer y esa es la buena noticia. Cierto es que una montaña no se escala si no hay quién la escale, pero también es cierto que cada cual ha de elegir la montaña que desea escalar. El mundo tiene montañas para todo aquel que decida escalarla, es más, existen montañas como personas existen en el mundo. Si aún no te has atrevido con la tuya, toma la decisión y comienza, no esperes a que nadie te arrebate la tuya. Los quiero, feliz día y bienvenido encuentro. ©7/10/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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