domingo, 19 de octubre de 2014

No puede existir dulce si antes no lo buscas

Las cosas pasan o las dejamos pasar, eso lleva implícito el deseo y nadie más que tú tienes la posibilidad de convertir el deseo en realidad. Más fácil será con las cosas que dejamos pasar que con las que permitimos que pasen. De que no se nos queme el huevo dependerá de si verdaderamente lo queremos frito o quemado, la sartén siempre estará de la mano de quién lo fríe. A veces no se logra entender muy bien la existencia de jornadas apacibles, pero de la misma forma se nos olvida también con excesiva facilidad las que fueron generosamente impetuosas. La mente como el cuerpo o el alma necesita de días para descansar. Hay tramos de la vida en los que uno debe comandar y otros en los que debe saber dejarse comandar. Cuando logras sobrevivir sin el hábito compulsivo de la comunicación a larga distancia, o sea, el celular, el arrastre de las preocupaciones e inclusive, porqué no, vivir sin la necesidad de llevar medios económicos en la cartera; estarás, para ese entonces, gozando de unas felices vacaciones. Para que políticamente sea terapéutico, el tiempo no puede ser inferior a veinticinco días. Claro qué, no puede existir dulce si antes no lo buscas, fabricas o logras identificarlo cuando la providencia te lo pone delante. Si con todo no lo reconoces y tampoco te lo comes, no vengas luego a quejarte de que siempre nos toca lo salado e insípido. Toda guagua pasa por su parada, solo hay que saber esperar la que nos corresponde. Si solo nos quedamos con el no hay, al final eso será lo que nos quede. Hay que remover y saber esperar hasta encontrar lo que andamos buscando, aun te tome toda una vida. Los quiero, piensa en positivo y feliz domingo. ©19/10/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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