sábado, 25 de octubre de 2014

No existe mejor hábito que aquel que no se intenta

Si cada día que amanece en tu vida lo haces con el propósito de limar, al menos, una aspereza; te dará como resultado al caer la noche un ser totalmente renovado. No existe mejor hábito que aquel que no se intenta. Todo es susceptible de mejora y a todo hay que darle un equilibrio; es hacia dónde se incline la balanza que hay que actuar para mejorar. Luego nos encontraremos con el dilema; lo que para unos está mal, no lo es tanto para otros. Todo estará en función de lo que represente en beneficio mutuo. Lo cierto es que para nadar, tanto nos vale el agua dulce como la salada; solo es cuestión de saber apreciar la diferencia y valorar cuál nos conviene más en función de las necesidades. En ambos casos habrá que estar en el agua y si fuera necesario un flotador nadie se resistiría, de lo contrario hundirse será unánime y una vez hundido poca solución se podrá dar. Las sugerencias siempre han de ser bien recibidas y estudiadas en todas sus vertientes y con todas sus consecuencias. El que de verdad desea aprender ha de estar presto para ello. Si nos hemos dejado atrapar por las garras del resentimiento solo tenemos tres alternativas: afrontarlo valientemente hasta destruirlo, cargarlo como una loza pesada y vomitarlo sobre todo aquel que nada tiene que ver con ello o huir de él para que te persiga hasta la tumba. Uno es quién elige hasta que se disponga de tiempo. Allí donde la pobreza anida, la necesidad devora. Los quiero, piensa en positivo y feliz día. ©25/10/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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