jueves, 8 de octubre de 2015

No es tanto la hora que se nos va, como la calidad del tiempo que aún nos queda.

Si bueno es desconectar, cómo cuesta volver a conectar; pero hay que seguir dando corriente, no ha llegado aún el momento del apagón. Las vacaciones tienen su particular sello, y empiezas a notar que estás en estado de 'on' cuando te llegan las primeras noticias de la ausencia; la vida aún te sigue requiriendo para que participes en ella, hay que volver a adaptarse y, te guste o no, esa adaptación trae consigo sus correspondientes cambios. Al volver a darte corriente siempre hay algún plomo que se nos funde. Puede incluso llegar a dar la sensación de que la existencia ya no contaba contigo, estás como en la inopia pero no, ahí están aguardándote; hay que dar un espacio para las buenas noticias porque las malas llegarán solas. Existe como una ligera sensación de que te estaban ahí esperando, tomas conciencia de ello y la vida te vuelve a recordar de que, en este plano, de lo que se trata es de salvar dificultades. El músculo ha estado lo suficientemente relajado como para pretender responder al mismo nivel que se le exige. No es tanto la hora que se nos va, si no llevamos el reloj en la mano; sino la calidad del tiempo, si de la mano no llevamos el dominio del mismo. No todo lo que se ve es coco, pues uno no sabe toda la basura que puede almacenar hasta que realmente se topa con ella. Si una cosa saben los niños, sin que nadie se las explique, es que ellos son: ellos, y sus circunstancias._diría Gasset. Actúan de forma natural, aquí, allá y donde les toque, y fluyen con la vida a la par que los adultos hacen todo lo posible por ponerles freno. Magistral lección de Confucio en tres frases: "Me lo explicaron y lo olvidé", es muy frecuente si no estamos en una escucha activa y receptiva, en programación neurolinguística nos dirían que no somos auditivos. "Lo vi y lo entendí", que mejor forma de entender que siendo visual; nuestra mente poco tiene que ejercitarse, y prueba de ello es la televisión que nos lo da todo hecho. "Lo hice y lo aprendí", no existe mejor criterio de verdad que la propia práctica. Nos lo pueden explicar todo mil y una vez, y de múltiples formas; lo podemos incluso estar viendo para comprender, que si no nos movemos del asiento, y actuamos como protagonista de la película, no habrá explicación ni forma que valga para que se aprenda. Aquel que nos está explicando y haciendo para que entendamos y hagamos, estará haciendo consigo y, por tanto aprendiendo, con nosotros. Ese es el matiz; haz como él. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz día y bienvenido de nuevo al mundo de mis publicaciones. ©8/10/2015 J. Javier Santana

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