viernes, 9 de octubre de 2015

Todos los proyectos inacabados llevan implícito el valor de aquel bien empezado; ellos marcaron la senda.

No importa ese tiempo que se invirtió en un determinado proyecto y se frustró, quizás no estuviera para nosotros. Lo importante no es ese tiempo invertido, sino el tiempo que inviertes en darte cuenta e inicias uno nuevo. Así sean mil proyectos inacabados, si al final lograste encontrar el que realmente estabas buscando y te puso en el camino. No existen proyectos mal acabados, sino erróneamente iniciados. Todos los proyectos inacabados llevan implícito el valor de aquel bien empezado; ellos marcaron la senda. La soberbia, la ingratitud, la ignorancia, la terquedad, todas, y cada una de ellas, se dieron cita y no supieron ganar el cariño de los caídos; entre ellas sólo deslumbró aquella humilde y alegre sonrisa en los ojos de una estrella que sabe del verbo añorar, porque el resto sólo pretendió jugar a ángeles olvidando las alas. No de todos los ángulos se logran ver las estrellas, ellas nos invitan a mirar siempre hacia arriba y no por casualidad su presencia figuran hermosas en lo más alto del firmamento. Si decides alcanzar tu estrella no te queda otra que alzarte y mirar siempre hacia arriba, abajo sólo van las cenizas; quema el pasado más turbio y sigue hacia adelante en busca de tu estrella. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz fin de semana. ©9/10/2015 J. Javier Santana

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