domingo, 9 de noviembre de 2014

El premio del coraje es ver la felicidad en el rostro de los que amas

Detrás y de fondo, de lo que aparentamos ser, hay un ser más profundo del cual nos solemos enamorar o encantar, de ahí que las caretas solo nos sirvan para ilustrar las más animadas fantasías de un carnaval. No somos lo que aparentamos ser, somos lo que solo nuestro inconsciente es, se ve y muestra. Todo el que se moja se seca; si no lo hace al sol, termina por hacerlo con una toalla. La paz en el alma es como la serenidad en la mañana, todo comienza tranquilo y el ruido es de fuera hacia adentro. Desde dentro la contemplas en el silencio. El mundo vive ajeno a nuestro interior y nuestro interior ajeno al mundo. Pasan las horas y comienzan a vislumbrarse los primeros destellos del sol. Una palabra que llega, conmueve, hace creer; todo será cuestión de tiempo. Como le ocurre al limón, nos dará su jugo hasta que se le extraiga su última gota. No es lo que cueste hacer las cosas, tanto, como la fe que se le imprima en ello. Cuando nada encuentras, eso buscas; cuando nada pasa, eso también termina por pasar. Todo es volver a empezar, nada ocurre sin movimiento y ahí se encuentra la raíz de toda solución; en la posibilidad de poder alcanzarlo todo. El premio del coraje es ver la felicidad en el rostro de los que amas. Los quiero, piensa en positivo y feliz comienzo de semana. ©10/11/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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