domingo, 23 de noviembre de 2014

Todo pañuelo nuevo que se usa es una lágrima menos que secar.

Una cosa va con la otra como un imán; así pienses, así atraes. Tengas lo que tengas a tu lado, no es casualidad; tú lo llamaste. La buena noticia es que, de la misma forma que fue llamado, también puedes invitarle a marcharse. Si lo llamaste con amor, despídelo con amor; si fue en otras circunstancias, despídelo igualmente con amor. Porque todo lo que se dé, o haga, con amor; con amor vuelve. La apariencia no es buena consejera, como tampoco la decisión más apropiada es siempre la mejor; esperaba la suerte a la vuelta de la esquina al tiempo que vivía en una rotonda. Lo bueno de fijar ideas es que no te sales del camino, lo malo son las oportunidades que te pierdes en él. A mitad del camino está la reflexión y el sentido común; ambas serán fortalecedoras de nuestros principios al tiempo que nos adiestrarán para eludirlos si a cambio se logra identificar una buena oportunidad. Es posible que se sea fiel a una marca de neumáticos, pero cuando se nos presenta un pinchazo en medio de la carretera, y no disponemos de una goma de repuesto, todas las marcas son buenas si ellas nos permiten hacer el cambio para seguir circulando. Cuando tres personas alcanzan algún golpe en un mismo día y no hay que lamentar daños es síntoma de la necesidad de tener prudencia y observancia; los golpes en la vida pueden llegar en cualquier momento, no suelen avisar aunque sí nos dejan mensajes y aportan modelos de actuación para un futuro. Cada mañana amanece distinto aunque el sol salga siempre por el mismo lugar; todo pañuelo nuevo que se usa es una lágrima menos que secar. Los quiero, piensa en positivo y feliz comienzo de semana. ©24/11/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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