sábado, 22 de noviembre de 2014

Todos sabemos hablar, lo difícil es ser según lo que hablamos.

Por el sonido del zapato se sabe la persona que lo calza, y eso es inconfundible por mucho que se ponga descalzo; pues no siempre permanecerá así, tarde o temprano se terminará calzando. De ahí la invitación de Einstein a no gastarnos en escuchar solo las palabras de una persona, malo es si éstas no se corresponden con su comportamiento. Todos sabemos hablar, lo difícil es ser según lo que hablamos; pues para entender no solo hay que oír, también hay que observar. No es lo mismo un sueño que un objetivo, o meta. El sueño lo creas, construyes, visualizas, hueles, lo vives. El objetivo es ese punto que se ha de alcanzar para hacer realidad el sueño. La meta te marca las pautas, te ayuda a definir o mejorar el plan; te acerca al objetivo, acompaña en el trayecto y por consiguiente al sueño. La fábula nos dice que el sueño se pegó como el plástico, resistente al calor y vulnerable al agua; cuando se abrió, comprendió su uso. A cada día que nace habrá que darle su correspondiente respuesta, pues nunca se sabe en que momento se puede uno despertar ni quién pondrá los medios para ello. En todo momento se ha de ser como esponja para amoldarse, cuando menos lo esperas te verás reflejado a ti mismo pero ya con la seguridad de dar pasos en firme y enérgicos, entendiendo pues a que responde nuestra forma de actuar. Nadie nace sabiendo, pero si existe la inteligencia del aprendizaje, aquella que brota como semilla expuesta en tierra fértil; tú la siembras, tú la cultivas y comes de su fruto. Los quiero, piensa en positivo y feliz día. ©22/11/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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