viernes, 7 de noviembre de 2014

No existen enemigos más que donde uno los quiera ver

No cabe duda de que en la mayoría de las veces nuestros peores enemigos son fruto de nuestra propia imaginación. Lo idealizamos, creamos y forjamos, lo vemos en todas las partes y siempre son los mismos porque su creador es uno mismo y el patrón es idéntico en cualquier lugar y allí donde vayamos. No existen enemigos más que donde uno los quiera ver. Con la llegada de los truenos, se hace el silencio. La naturaleza tiene su propio lenguaje para manifestarse allí donde el hombre tiene que callar. Cuando no nos viene ninguna idea, la idea es esa misma; ninguna. Ello no quiere decir que se esté falto de ellas; pues cuando te lanzas en su busca, siempre aparece alguna. Vienen a ser como las moscas, dispuestas a ser cazadas; aunque la tarea no siempre sea sencilla. Si cierras los ojos, ellas fluyen al igual que reboza el agua y se le da un orden así como al trigo se le distribuye. El uso de la creación de ideas no siempre se desarrollan en el momento, a veces se almacenan y se usan en el momento justo; de la misma forma y, con el mismo cuidado, que en cierta ocasión me dijera Mónica Pérez de las Heras: "La atención no se compra ni se vende, se presta". En un cucurucho de casa, todos los que pueden entrar son pocos; los muchos se quedan fuera. Los quiero, piensa en positivo y feliz fin de semana. ©7/11/2014 La vida según Pipa II (J. Javier Santana)

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