sábado, 15 de agosto de 2015

Cuida de lo que eches sobre tus espaldas, de ello dependerá el peso de lo que cargues.

Sólo en una mente oscura, cerrada, calculadora, desconfiada o arrogante, puede caber indicios de maldad reflejados y proyectados sobre sí misma. Cuando se parte de la convicción de aferrarse a una mente limpia, abierta y flexible, difícil será, como dijera Cicerón, pensar con una mente cuyo principio no sea otro que la bondad. Aún estando en la selva más tenebrosa, las posibilidades de supervivencia en una mente clara serán mayores que aquellas que, por no enterderse con el medio, terminan siendo carnasa de su propia locura. Para transitar por esa selva no es necesario que sea amazónica, la vives cada día en tu particular existencia. Si deseas una mente positiva, tendrás primero que confiar de pleno en las posibilidades que te brinda la tuya para interactuar con las de los demás; sin bondad, no hay mente positiva que valga. Todos los días nacemos a la Luz, a esa llama que irradia desde nuestro interior y que,  inmersos en esa selva denominada humanidad, sólo se defiende con la espada del Amor; un Amor universal e incondicional. La verdad vive en uno; somos nuestro único criterio, nuestra mejor versión.  No existe otro igual a nosotros y más allá de lo que somos, es lo que se puede defender. Los pensamientos y palabras son meros instrumentos a nuestro servicio. Una mirada honesta es nuestro reflejo para ese ser que desea dar un salto cuántico desde el Corazón y más allá del ego; todo ha de empezar adentro con el fin de manifestarse afuera. Todo, al final, es un retorno continuo. De este plano no nos mueve nadie hasta que no seamos capaces de llevar a cabo la misión que hemos venido a realizar; porque así la descubras y pongas en práctica, eso sólo será empezar; el fin solo lo descubriremos con los ojos cerrados. Si el camino pasa por poner en orden las ideas, ponte en el camino. Las energías que se invierten en el tiempo son muy valiosas; aunque nunca existe el tiempo perdido, a veces, como diría mi amigo Quijada, "menos es más". Cuida, pues, de lo que eches sobre tus espaldas, de ello dependerá el peso de lo que cargues. Miras a la luna y tiene sus protuberancias, pero es bella; contemplas las montañas y tienen sus protuberancias, pero te atrapan;  observas el mar y tiene sus protuberancias, pero su inmensidad te envuelve; pones el punto de mira en todo ser humano y no puede tener protuberancias, porque no es bello ni atrapa y menos aún envuelve. Lo cierto es que ocurre todo lo contrario, lo que hace bello, atrapa y envuelve de un ser humano son precisamente sus protuberancias, pues no existe nadie libre de ellas; en lo físico, mental o espiritual. Con actitudes o sin ellas, con talento o sin él, sé capaz de ver lo bello del que tienes delante y no tardarás en encontrar en él tu propia majestuosidad. Cuida de tu corazón como el que cuida del interior de una lata de conservas, para que cuando lo abras no se oxide su alimento. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz día de la Asunción de María. ©15/8/2015 J. Javier Santana

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