Nada cuesta más que empezar, pues empezar nos exige el compromiso de continuar y el valor de acabar, y compromiso y valor son dos entes que se escapan de nuestra capacidad visual de coraje si no se tiene la fortaleza necesaria, y el atrevimiento justo, para tirarse a una piscina a oscuras. Empezar conlleva la aventura, el riesgo, el misterio, lo nuevo por descubrir, golpes ciertos; pero también la certeza de saber que, aún no habiendo agua en la piscina, supiste del coraje en propia carne. De los golpes se aprende, y es imposible navegar sin soltar amarras; nadie nos puede garantizar una travesía apacible, sí un destino cuyo premio es la aventura a lo desconocido por conocer. Atrévete a soñar y vívelo con todas sus consecuencias. La alegría sana es en un momento puntual bajo un estado de conciencia permanente. Cuando parece que no ocurre nada, es que todo está ocurriendo. Cierto es que para comunicarnos no existe ni mayor ni mejor lenguaje que la comunicación desde el corazón, pues éste nos permitirá descubrirnos como humanos en su esencia más bondadosa y nos enseñará a ver que más allá del amor no existe nada por lo que merezca la pena caminar. El caminante sabe que no sólo existe el camino recto, conoce de obstáculos y se predispone para ello con una actitud siempre amorosa; la única que le descubre hacia el conocimiento. Se puede decir que cuando nos vemos envuelto en el amor verdadero, de la misma forma que das se recibe. Esto a veces no se logra entender porque lo que se recibe no siempre viene por el mismo canal que se dio; de ahí que la fuerza que proviene de amar profundamente a alguien, muchas veces, no se corresponda con el valor que produce el sentirse profundamente amado por ese alguien. Dicho valor por momentos no se percibe pero sí se manifiesta y eso a su vez se convierte en motor para seguir amando. En medicina no hace falta ser médico cuando en casa tienes quién necesita de ella; no existe mejor sanador que aquel que se ocupa de su salud y se autodescubre en ella. Salir de una rutina, donde vivir de forma plácida es una constante, para experimentar con nuestro propio cuerpo dolores que ni siquiera sabíamos que existieran, ayudan a despertar a nuestro pequeño doctor. De igual manera ocurren con las emociones, entre más años más afloran. Si necesitas recapitular sobre tu vida para sanar cosas, pon tu primer enema; empieza por perdonarte a ti mismo para luego continuar perdonando a lo que fue, e hicimos, y a lo que vendrá y haremos; el proceso de cicatrización ya se corresponderá con el tiempo. Recuerda que hay historias para cuántas vidas hayan y la nuestra es una de ellas; atrevámonos a sanarla. Nunca será nunca porque siempre nos quedará una posibilidad. En palabras, con ingenio y perspectiva, de mi amada Ingrid Arteaga Bomnin: "Los pensamientos que fluyen son los redondos, los cuadrados se estancan en las esquinas". Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz domingo Día del Señor. ©30/8/2015 J. Javier Santana
(Foto: Pintura Naif de nuestra artista favorita y autora de la portada de mi libro, 'Senderos para Amar', Flor de Lucca. El título de la obra es 'Familia en bicicleta'. Ver en Facebook)
* Me encantaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-amar o en http://www.esebook.com/product/466523/senderos-para-amar-epub
No hay comentarios:
Publicar un comentario