Respirar es un derecho que se gana con el deseo ardiente de permanecer vivo. Se tiende a huir del infortunio, darle la espalda al fracaso y, por ende, nos paralizamos llegando a la convicción de que mejor no hacer nada a que todo salga mal. Graso error es ver como, por no atreverte, el camino de la buena fortuna, ese que llamamos éxito, nos pasa por delante de las narices y se justifica haciéndonos creer que ese tren no estaba para nosotros. No importa cuantas veces te caigas mientras gane las veces que te levantes; no importa las veces que te hicieron creer que el camino de la fortuna no estaba diseñado para ti, si tú ya te encuentras en él; no importa cuan duro fue el tropiezo, el dolor o la herida, si nunca perdiste la fe; pues recuerda que "los mejores comienzos vienen de los peores finales". Cuando no se es capaz de ver, ni se tiene la perspectiva para entender que los cambios comienzan por uno mismo, se tiende a ver la necesidad del cambio en lo exterior, en los demás; por lo general son esos que se atreven a pregonan a los cuatro vientos, sobre el que produce y hace que todo suceda, que las cosas van a cambiar. Por mucho que se pinte una pared de blanco, si antes no se elimina la humedad; esa misma humedad vuelve a salir. No existe mejor red que se teja para atrapar, que aquella que se fabrica con los hilos del corazón, y de eso la araña sabe algo. Cuando te propongas echarlo todo por la borda, no tienes sino que subirte a la cubierta de tu mente más obtusa, perderte en tu propia mirada, para no encontrarte nada, y sumirte en un silencio oscuro para acto seguido creerte capaz de cometer la mayor de las estupideces. No seamos como aquel que, para cuando con peine y tijera en mano decidió cortarse el pelo, se descubrió calvo. Si has de cometer errores, intenta que las groserías queden al margen para que esos errores tengan un carácter constructivo. Si aún así te mantienes en querer botarlo todo por la borda, al menos, tómate un tiempo para aprender a nadar y hazte con un buen equipo de salvamento; quizás lo que aprendas termine por sorprenderte a ti mismo y nunca necesites hacer uso de ello. No se trata de lo que puedes hacer con lo que te falta; sino lo que se puede ayudar con lo que se tiene. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz Día Internacional de la Fotografía. ©20/8/2015 J. Javier Santana
* Me encantaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-amar
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