Allí donde impere la alegría y el buen humor, que se aparte todo canal cuyo empeño sea lo contrario. La alegría, como virtud, es la única emoción que no está reñida con nada, ni con la seriedad, la responsabilidad o el mismísimo compromiso; se ajusta a cualquier ámbito. Es posible que nos crucemos con gentes que sí figuren encontrados con dicho estilo emocional de vida, y es que aún, sin tan siquiera saberlo, viven intentando encontrarle algún criterio; claro que, de igual forma, a menudo nos olvidamos que antes de ser lo que somos y fuimos, eramos "gente que nunca dejó de ser aniñada". Si boca arriba no concilias el sueño, sonríele a la vida y cambia de postura; aunque sólo sea en sueño. Las cosas, desde que se explican hasta que se entienden, se toman su tiempo y en medio va la paciencia, un toque de perseverancia y, cómo no, una buena dosis de buenas formas. Un motivador no controla, motivar es su sistema de control; pues no existe argumento más eficaz, para combatir un espíritu recalcitrante, que una mente positiva y motivadora. Es la palabra gracias la primera que ha de sonar de nuestros labios, o conciencia, al despertarnos en la mañana. Desconocemos cuando lo haremos por última vez. La vida en sí misma es un manantial de gracias que, si no se sabe apreciar, es como tener sed delante de ese mismísimo manantial y no saber saciarla. Hay veces que oímos un mensaje sin entender y vemos sin mirar. Aspiramos a tener luces para, de alguna manera, acercarnos a quienes carecen de ella o tienen muy poca. El milagro de la luz sólo llegará si somos capaces de transmitirla. Un fiasco importante en nuestra vida, no significa que toda nuestra vida sea un fracaso. Cuando el mal y el bien entran en una lucha interna, el mal se nos pega como un pulpo y es capaz de hacer verdaderos estragos; pues entra en cólera cuando no alcanza sus objetivos. Mientras tanto, el bien, se escandaliza cuando ve reflejado en los demás el mal que lleva dentro, dando pie a enfermedades y a refugiarse dentro de su propio caparazón para evitar encontrarse con el bien de frente. Por tanto, las oportunidades de sanar están para saberlas coger en el momento en que se dan, a pesar de que existan resistencias a la luz. Sin apenas saberlo, solemos subir en ese tren que no esperábamos; pero que resultó ser nuestro tren y entonces, irremediablemente, tocó poner a bordo todas nuestras capacidades. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©5/8/2015 J. Javier Santana
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