jueves, 6 de agosto de 2015

Tu vida es según la pintes; tu vida con la mía, es según queramos colorearla los dos.

La vida es según tú la quieras pintar o ver. Nadie la observa igual y para todo el mundo es perfecta. El lugar de entendimiento reside en cada corazón; si pretendemos imponer nuestra forma, tenderemos a alejarnos; si por el contrario nos insertamos en el paisaje de los demás, es posible que, en ese árbol variopinto que pintaste, encontremos un nido donde poder interactuar, porque nadie, ante lo pequeño, es capaz de ponerse por encima para terminar aplastando lo que nace del corazón. Tu vida es según la pintes; tu vida con la mía, es según queramos colorearla los dos. Sin presión no hay corazón, y el efecto es vacío. Hay que saber el justo valor que se le da al poder del dinero; porque ni el hombre más rico del planeta podrá comprar el poder del Universo. Los recuerdos no son más que unos instantes esfumados en un segundo. De los recuerdos siempre nos quedará el reencuentro para hacer valer el mejor extracto de esos instantes esfumados. Sobrevivirá aquello que, aun siendo útil, terminará también por ser recuerdo. Luego, ¿qué hacemos con el trastero de los recuerdos? ¿puede significar o ser esa fase preliminar antes de? Todos aquellos bultos apretados como si de sardinas en latas de conserva se tratara, y nunca mejor dicho. ¿Bajo qué coste? Todo cuesta, incluso el almacenar para desalmacenar lo que se esfumará en un segundo. Las cosas no cuestan tanto decirlas como hacerlas, pero ¿y sostenerlas? ¿acaso no cuestan más que decirlas o hacerlas? El trastero no es más que la justa medida de lo apegado que estamos a los recuerdos. A mayor trastero, mayor apego. Sólo el cúmulo de polvo, unido al tiempo de reserva, nos dará el exacto valor añejado de lo que no se sostendrá en cada presente; que a la postre será distinto. Entre antes nos deshacemos, antes encontraremos nuevos huecos a cubrir que nos demostrarán, en el paso del tiempo, de que todo pasado lleva consigo su historia; y la historia está para hacer de ella, precisamente eso, historia. "Y es al fin como se logró saciar lo que ya parecía una calle ciega". No existe la relación perfecta, existe la fórmula perfecta para adoptar cada relación; saber interpretarla es la clave. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©6/8/2015 J. Javier Santana

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