Uno puede mirar al otro para tomarse de la mano y caminar juntos en la misma dirección; cuando eso ocurre el corazón late al unísono y el amor no requiere de explicación. Si por el contrario nos miramos el uno al otro sólo para reprocharnos y no andar ni un solo paso, el amor es efímero y tenderá a diluirse como el azúcar en el agua, está pero no se apreciará a menos que la pruebes y decidas tomártela; entonces es que estarás amando. Detrás de los nubarrones se haya escondida la verdadera luz, esa que embellece el nuevo día y nos indica en que dirección estamos y hacia donde queremos ir. Digamos que nuestras vidas ruedan como el papel sanitario, entre menos queda más rápido se gasta. Cuando te percatas de ello, comienzas a tomar nota y a dar melodías a nuestros sonidos. No queda baldía y sin respuesta la lectura que plantea la acción tomada. Escogemos el pincel que más nos place para diseñar con acuarela láminas de colores onduladas, donde el agua juega su papel y fija la importancia de sellar con tinta. Desplegamos todo lo que figura a nuestro alrededor y pensamos: ¿quién dirige ahora nuestra oración? ¿quién toma partido, y hacia quién va dirigida? Que no cesen los argumentos, porque nos hará vislumbrar una muerte atenazadora. No todo tiene por qué ser trabajo, no sólo hemos venido a producir, también a compartir lo entregado. Pensemos que todo lo que nos rodea es un regalo, si lo miramos así no nos creeremos poseedores de lo que se nos ha brindado, es pura gracia. No tengamos nada más que hablar, el regalo de la vida tiene su valor de peso en oro. Cambiemos para que podamos sentir que podemos cambiar; caminemos para que podamos correr; corramos para que sintamos que podemos respirar; respiremos para que podamos vivir. Retomemos el papel de la vida y hagámonos como niños; transmitir bondad y poner el corazón color esperanza. Creer, esperar y amar sobre todas las cosas, es la dicha. Los quiero y feliz fin de semana. ©11/7/2014 J. javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario