martes, 1 de julio de 2014

La verdad es cómplice de la sencillez


En las cosas sencillas reside lo auténtico y hasta de una aguja o alfiler se extrae una enseñanza; pues en la vida hay que saber en que momento enhebras, en cuál coses, porqué a veces hay que usar dedal y cuando no se puede confundir aguja por alfiler, de lo contrario será tu propio alfiler o aguja la que termine por picarte.
Cuando se toma demasiado tiempo mirando la corcova del vecino, se termina por ser jorobado; y lo que parecía todo un mundo por conquistar al frente, se convierte en un horizonte que no irá más allá del propio suelo que pisas. En un acto reflexivo, sobre los que creen en Cristo y los que no creen en El; aun El si creyendo en nosotros, un amigo mio, voluntario de Cruz Roja, me ha contado historias de personas que han sido rescatadas de una muerte segura después de desviarse de una senda. Sin importar las circunstancias, Cruz Roja siempre responde a un pedido de ayuda, sin sermonear al desventurado diciéndole: "Bueno, ya que ignoraste las reglas del parque natural, tendrás que soportar las consecuencias". Su misión es rescatar, lo merezca o no. La lectura a este ejemplo es que Dios nos anda buscando y responde a todo pedido de ayuda, podríamos decir que se ocupa de la tarea de rescate sin más. La vedad es cómplice de la sencillez, si el orgullo se enseñorea ella hace caso omiso;  si la mentira hace su recorrido, la verdad se agita. Buscar la verdad y despertar a la conciencia, más temprano que tarde, es tarea de todos; de los que buscan y los que no. Búscala o déjate encontrar, ella sabe perfectamente como hacerlo. Los quiero y feliz día. ©2/7/2014 j. javier Santana

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