miércoles, 16 de julio de 2014

Es el tiempo de los inolvidables, inexplicables e incomparables

"El valor de las personas y las cosas no está en el tiempo que éstas duren sino en la intensidad con las que se viven y suceden; por eso es que existen los momentos inolvidables, las cosas inexplicables y las personas incomparables". Esta frase extraída del maná del literato es una verdad como un tempo. Viene a escenificar la antítesis de ese tópico que dice: "nada ni nadie es imprescindible". Hasta un cierto punto puede ser verdad, pero todo va a depender de hacia dónde se enfoque el valor que se le dé a las personas y a las cosas; "tiempo vs intensidad". Todo en la vida tiene un periodo de caducidad en el tiempo. Lo que permanece con el tiempo es la intensidad con la que se hicieron las cosas, entonces es cuando aparecen los inolvidables, inexplicables e incomparables. Bienvenidos pues al mundo de los mortales. No cabe duda de que uno siempre ha de estar preparado para la siembra, no se puede vivir eternamente de lo que se cosecha. Pues aunque la tierra sea la misma e igual de fértil, el sembrador cambia con el tiempo y con él, el fruto de su cosecha. Lo que nunca ha de cambiar es el amor y el sentimiento con el que se siembra, la fruta podrá ser diferente; pero siempre encontrará a quien le guste. Cuando nos preguntamos ¿dónde está Dios? La respuesta es "aquí mismo". Lo que necesitamos tener son los talentos y sentidos que nos ha regalado bien despiertos para descubrirlo. No hace falta que lo creas, tan sólo vívelo. Dejemos que lo inesperado se manifieste, permitámonos vivir con una pizca de riesgo, para que cuando hagamos una evaluación de nuestra vida no digamos: nunca me decepcioné o desilusioné, ni sufrí dolor por no cumplir mis sueños, y nos preguntemos que hicimos con los milagros que Dios nos regaló, llegando a la triste conclusión de haber recibido en herencia la certeza de haber desperdiciado nuestras vidas. Que no quede entonces la pluma sin papel, el papel sin versos, los versos sin vida, la vida sin Arcoiris. Los quiero, feliz día y felicidades a todas las Cármenes y Carmelos. ©16/7/2014 J. javier Santana

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