martes, 8 de julio de 2014

La plenitud en el amor no se manifiesta en amar a cambio de nada, sino en amar a cambio de todo.

Cuando el sufrimiento aterriza en tu vida, hay que darle el espacio justo de estancia. Uno no acampa en un aeropuerto por mucho que vaya cargado de maletas, el aeropuerto tan sólo es un punto de transito para pasar a otro estadio; así ha de ser el sufrimiento, pues nadie es ajeno a él. Una planta no sólo nace para crecer, sino también para florecer. Ley de vida para la reproducción y alimento de las abejas. Hemos de crecer para alimentar y multiplicar; craso error crecer al amparo del egoísmo. El mérito de las cosas está en afrontar aquello que más nos cuesta, donde la dureza de la sin razón impera. Sabes que no quieres hacerlo, no se merece que lo hagas; pero tu deber es hacerlo, aun el sentido común rompa con toda la lógica. Ahí reside la fuente del mérito. ¿Cómo me siento, cómo veo el día de hoy? Coges el avión para trasladarte a la isla vecina. Nuevas experiencias, un compartir con personas que apenas conoces, pero no te importa porque consideras que es algo bueno. Pues así, ni más ni menos, son las cosas que vienen de lo alto; te embarcas en ellas sin saber por qué, pero sí intuyes y eres consciente que son buenas para el alma. Hay que ser confiado y pensar que a este mundo hemos venido para aprender de los errores y a compartir. Es todo lo que necesitamos en el día de hoy. La plenitud en el amor no se manifiesta en amar a cambio de nada, sino en amar a cambio de todo. Los quiero y feliz día. ©9/7/2014 j. javier Santana

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