No cabe duda que la cosecha siempre nos dará lo que sembramos. A veces no solo está en lo que se siembra, sino en el lugar donde se hace. Si has elegido risco duro, por mucha agua que riegues sólo florecerá musgo; embellece en la superficie, pero una vez seco, de su raíz, sólo nos dará piedra. Los contratiempos juegan a nuestro favor; están para contrarrestar el tiempo. Todo en el espacio es incertidumbre. Aprender de los errores es materia de sabiduría, disfrutar de ellos es materia de perfección. Nuestra existencia está compuesta por un gran puzzle; en ocasiones somos más hábiles y damos de inmediato con la pieza que buscábamos, y en otras requiere de la espera necesaria para encontrarla, y no por ello dejamos de saborearla. Cuando entregamos algo con amor a los demás, no podemos asumir las consecuencias que ese amor puede deparar. El amor es el dialecto universal, se entiende en todas las lenguas cuya primera letra, de su particular abecedario, es la sonrisa. Cuántos realmente iniciamos y culminamos una jornada sin que hayamos recibido una tenue sonrisa; de cuantas habremos sido protagonistas. La sonrisa es el saludo universal, llena el alma y sacia al corazón. No nos permitamos dejar de sonreír a cada instante, las glándulas endocrinas nos lo agradecerán también. Probemos y regalemos durante todo el día nuestra mejor sonrisa, este ha de ser nuestro mayor anhelo. Das, por tanto recibes. Los quiero y feliz día. ©26/7/2014 J. javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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