miércoles, 2 de julio de 2014

En la creatividad está la esencia de lo mágico

En la creatividad está la esencia de lo mágico. De la misma forma que un libro puede ser "hacha que rompa el mar de hielo en nuestro interior", puede ser también leña que prenda fuego y haga combustionar nuestros sueños. Es cierto que el silencio por momentos se convierte en la mejor respuesta; pues hables o calles, digas la verdad o no, los criterios ya suelen venir predeterminados y cada cual los usará a su antojo o conveniencia. Ahí donde nadie te quiere, te tienes a ti en el amor de Dios; cuídate de aduladores porque en los momentos duros y difíciles, ahí donde la batalla se libra en la primera fila de fuego, no están, no aparecen, se esconden o terminan huyendo, y pobre de ti si decides cambiar y ya no le eres de su agrado, terminarán por condenarte en ser aquello que no eres porque no eres como a ellos les gustaría que fueras. A veces, el silencio es la mejor respuesta ante una acusación falsa. En otras ocasiones, debemos hablar. El silencio tiene un valor incalculable, de ahí la importancia de no romperlo, a menos que podamos decir algo más valioso. Dícese que en cierta ocasión Judas Iscariote preguntó a Jesús, al que entregaría a cambio de dinero, por qué no se vendía un perfume que estaban guardando con tanto celo y de esta manera el dinero recaudado dárselo a los pobres. A esto el mismo Jesús respondió: "lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre, pero a mí no siempre me tenéis". Hay arte y riqueza dentro de la Iglesia, pero mucho más amor al pobre, marginado, excluido, desfavorecido y desamparado. Ellos siempre están, en ellos habita Jesús, por tanto: ¿No es lícito guardar un espacio y momentos dignos para El? Los pobres siempre están y a buen recaudo. Cáritas, las misiones y un sin fin de movimientos que viven al amparo de los más necesitados de nuestra sociedad. En la pedagogía divina se es más capaz de ver la propia viga en nuestros ojos, y la posibilidad siempre abierta a la conversión. Por tanto, que nuestra palabras sean siempre de bendiciones y que la condena no haga acto de presencia en la puerta de nuestros labios. Los quiero y feliz día. ©3/7/2014 j. javier Santana

No hay comentarios:

Publicar un comentario