lunes, 28 de julio de 2014

El pájaro en la jaula sabe que si le abren la puerta le toca volar

Todo empieza y termina en uno, el resto es pura fantasía; fábula del mejor de los cuentos, donde por momentos eres el protagonista y en otros juegas con un papel secundario. Lo realmente importante es que hagas lo que hagas, lo hagas bien; pues nunca se sabrá que papel, dentro de tu propia película, te corresponderá jugar mañana y hay que saber adaptarse como pez en la pecera. El pájaro en la jaula sabe que si le abren la puerta le toca volar. Tan grato es esparcir los granos de maíz, como ver a las palomas comérselos. Ahora bien, cuando lo haces no te estás garantizando que vengan todas a comerlo, que a todas les guste y que siempre sean las mismas. Lo verdaderamente importante es que siempre haya al menos una, por la que valga la pena esparcir los granos. Esa será siempre la más importante; porque valorará tu esfuerzo, como tú su cortesía al sentirse agradecida. Si un día dejas de esparcir, puede que haya alguna paloma que se quede sin comer; y eso, a las que ya comieron, poco les va a importar, pues ya se sienten saciadas de tus granos de maíz y ahora sólo se ocupan de visitar otros parques. Eso es ley de vida, aquí y en el más allá, y el que no lo entienda estará perdido. Lo que nunca se ha de perder es la ubicación que a cada cual le corresponde; ayer como paloma, hoy como esparcidor. La autoridad es para liberar, no para esclavizar. La autoridad es para servir, no para dominar. El poder de la autoridad es el servicio generoso, no es el que oprime y aplasta. La auténtica autoridad es aquella más excelsa, las que nos lleva a servir sin esperar nada a cambio. ¿Qué ocurre con las cosas en nuestras vidas? ¿Por qué nos cuesta tanto sacarlas adelante? Preguntas y respuestas que se reivindican con las miradas hacia el cielo, deseando se nos brinde una luz que esclarezca los sentidos de quien ocupa nuestro ser. Las respuestas siempre vienen con preguntas, y las conclusiones siempre son las mismas. Respiremos, tengamos un poco de paciencia y calma, más relajémonos. Todo está bien, todo saldrá bien. Aunque a nosotros no nos lo parezca, porque esperamos las cosas de forma diferente a como las ideamos, imaginamos o nuestra mente desea. Todo se ha de dar en un estado de perfecta armonía con el resto del Universo, y esto es clave para no entrar bajo un cuadro de pánico y ansiedad. Esperemos pues sin el ánimo de pretender nada a cambio. Los quiero y feliz día. ©29/7/2014 J. javier Santana

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