domingo, 13 de julio de 2014

Para lo bueno se hace necesario esperar

Nuestro subconsciente solo atiende a las órdenes que le demos, no sabe lo que es bueno o malo; simplemente ejecuta la orden a nuestro estado consciente. Aunque no lo quieras, lamentablemente lo que se considera como malo llega sin apenas darnos cuenta, pero es que un tiempo atrás ya habíamos dado la orden; para lo bueno se hace necesario esperar, también llega aunque lo queramos para ayer o nos coja de sorpresa. Quizás no podamos dar marcha atrás a las agujas del reloj, pero si darle cuerda de nuevo. La esperanza tan sólo necesita de una chispa para encenderse. Cuando nos entregamos en cuerpo y alma a una función, los hacemos con todas sus consecuencias. La ropa lavada no puede quedarse sin secar, y si es al sol, mejor. Grandes cosas nos aguardan a todos, sin excepciones. La magnitud de lo esperado siempre estará acorde con la función que en ese momento de nuestra vida estemos ejerciendo. "Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba". Entre más grande subimos, más bajo caemos; cuanto más bajo caemos, más grande subimos. La imprudencia en el proceso nos puede atacar de forma agresiva; nuestra mayor cualidad ha de ser la humildad. Cautos y audaces, la lucha no tiene quien le espere al final del camino; ella trae consigo los compañeros necesarios para cada batalla. A veces nos acompaña la cobardía, otras la deshonestidad, y como no, casi siempre el miedo. Todos con el mismo denominador común, cebarse en una lucha encarnizada para sacarnos fuera del trayecto. Pero todo puede ser mucho más simple si nos encomendamos a Dios, para que El también pueda hacer su trabajo, y de esta forma nos quede ilustrado un trayecto donde, nada ni nadie, nos saque de el en beneficio propio. Una vida tomada desde lo alto, siempre nos acompañará con una fragancia agradable. Los quiero y feliz domingo. ©13/7/2014 J. javier Santana

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