viernes, 10 de abril de 2015

Borrar el pasado es aniquilar la sabiduría del presente.

Hay determinadas cosas que no se pueden borrar, una de ellas es la presencia de nuestro nombre vivido en el desarrollo de la historia; sólo puede vivir ausente cuando éste se olvida o confunde, no se cambia, pues ello dará pie a vivirlo como un accidente con éxito. Vivir en presencia de una experiencia lo hace imborrable, confundirlo la sella y la hace perenne. Así se va escribiendo nuestra historia. Borrar el pasado es aniquilar la sabiduría del presente. Cuando se entiende el verdadero sentido de la noche, se comprende que no existen los problemas sino situaciones a resolver. Cada mañana se nace a la vida, como cada noche nos dejamos en ella. Por eso es que no existe mejor aliada que la reina esperanza, en ella todo se logra y, aunque no se logre, siempre estará ahí sin defraudarte e invitántode a dar ese pasito de más; el que casi siempre nos falta. Si has llegado hasta aquí; da un paso más y espera. Una vez hagas la espera, vuelve a esperar; porque ya nada será como ayer. Aceptar a los demás como son es el principal principio para comenzar a aceptarse a uno mismo. Nuestro proceso de envejecimiento es de lo más natural, ocurre desde el vientre materno; pues nadie puede discutir sobre la belleza escultural de una hoja seca. Envejecer sí, con sabiduría y alegría, también. Movimientos lentos y continuados, fortalecen la seguridad; rápidos e intermitentes nos llevan a ninguna parte. Por muy lentos que sean nuestros movimientos, que no nos entre la desesperación; sabemos que el final es uno y a éste siempre se llega. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz fin de semana. ©10/4/2015 J. Javier Santana

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