domingo, 12 de abril de 2015

La vida no es más que un arco iris donde se nos interviene a través de un color.

Ciertas las palabras de Buda, a nadie se le escapa que la vida es un continuo presente donde el ayer jugó un papel importante; hoy lo podemos contar para que mañana, si se nos sigue brindando con tan dichoso regalo, lo podamos contar. Hoy estoy en el mañana de ayer y puedo decir que la vida hoy es maravillosa, que no existe día que no me enseñe a mejorar, a darlo todo, porque todo es lo que me ha dado y todo lo devuelvo. Quien quiera quedarse con algo, sabe de antemano que lo que le tocará es lo mismo que a ti y a mí; nada. Solo nos llevaremos aquello que fuimos capaces de sembrar en el corazón, así que, si crees estar sembrando bueno, adelante; en caso contrario, es la hora de ir preparando la mies. Increíble es su Amor, doy fe. Una bombilla no se enciende por sí misma, se necesita accionar un interruptor; para que lo increíble sea creíble hay que accionar el interruptor de nuestro interior. No obstante, en las diferencias está la diversidad y belleza del entendimiento. No fue casual que el arco iris tuviera diferentes colores, para gustos se creó. Tan singular belleza no sería posible sin la intervención de un rayo de luz dándole vida a una gota de agua. Digamos que existen dos denominadores comunes para que nuestro nervio óptico, conciencia, pueda observar y contemplar una gama de color, una forma de entender la vida: una gota de agua, o sea, todos y cada uno de nosotros, y un rayo de luz que penetra desde lo alto. Ellos darán origen a esa franja curvilínea, arco iris, que nos marcarán el camino de la vida representado en un color; cada cual se refleja en uno, con el que más le guste o se identifique. La vida no es más que un arco iris donde se nos interviene a través de un color. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz comienzo de semana. ©13/4/2015 J. Javier Santana

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