viernes, 17 de abril de 2015

Cuando se excluye no es un problema del excluido, sino de los prejuicios del excluyente.

Sin lugar a dudas hay infinidad de formas y maneras para vaciarse en un poema; singular es el verso manifestado a través de las penetrantes palabras de un abrazo. Nadie vive ajeno de recibirlo y darlo, la intención y el amor con el que se brinde un abrazo nos dará la marca del autor. Abraza siempre, si no sabes, no te sale, no quieres; no importa, tú solo abraza y lo demás te vendrá de regalo. Bello árbol fue aquel que nos abrazó y nos impregnó de su aroma; fue un cálido beso de dulce recuerdo. Sensacional acento es el afecto para hoy; mañana ya será otra cosa con otro matiz. Todas las huellas hacen un camino, y todo camino tiene su destino. Mientras se corre tras la casualidad, la causalidad espera; de esta vida, difícil es marcharse sin heridas y no terminar acostumbrándose. A Dios se le está constantemente pidiendo, incluso aquellos que no saben, o no saben que lo hacen, piden de forma inconsciente; 'Si Dios quiere', 'Por Dios te lo digo', 'No me falles por Dios', incluso se blasfema en su nombre. 'Qué Dios nos coja confesado'. Y así un sin fin de formas y apelativos donde, su Nombre y Poder, intervienen. Él, que no tiene por qué pedir, solo nos pide una cosa a ti y a mí: CONFÍA. Premio a la paciencia será aquella que siempre pudo con la desesperación. Cuando se excluye no es un problema del excluido, sino de los prejuicios del excluyente; pues denota ser un carente olfateador de tesoros. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, feliz fin de semana y Día Mundial de la Hemofilia. ©17/4/2015 J. Javier Santana

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