viernes, 3 de abril de 2015

Jesús vive entre los vivos

"Si Cristo está con vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros" Carta de San Pablo a los Romanos 8 10-11
No se dejó Jesús, siendo Rey y Dios de infinito Amor, crucificar para clausurar la historia de la salvación. Estaba escrito, su Pasión y Muerte significó una dolorosa y manifiesta crueldad, de nuestros instintos más bajos, de paso hacia la Pascua de Resurrección. Sólo su infinito amor podía dejar al descubierto lo mal encaminada que iba nuestra humanidad. Gracias a su inmolación, las fuerzas viven hoy algo más repartidas. Su dura y sangrienta Pasión quedaría para siempre plasmada en nuestra memoria colectiva dos milenios después. Jesús vive bajo el misterio de los que han depositado la fe en Él. Fueron muchos los que pudieron dar testimonio de su Pasión y Muerte, escogidos son los que pueden dar testimonio de que aún vive entre los vivos. Los hay que nacen creyendo, otros se convierten por el camino y los que más, tendrán que esperar a su partida. Sano es compartir un milagro, difícil comprometerse con Él. Cada ser elige, en libertad, el sendero con el que mejor se corresponde, lo importante es deambular en el amor; el espíritu es sabio y sabe que camino escoger, nuestro será el deber de dejarnos guiar. Cuando descubres el Amor de Jesús, no hay vuelta atrás. Sólo una fe inquebrantable puede poner freno a todo aquello que se nos interpone en su camino y, una mente abierta y flexible, es capaz de ver la diferencia entre la paja y el trigo. Muchos dicen: Si tuviera la oportunidad de conocer a Jesús en persona, me podría plantear el hecho de creer en Él. Grave error, ya pasó entre los mortales y pocos fueron capaces de verlo. A Jesús no se le reconoce físicamente, sino en el corazón. No existe un camino perfecto, existen senderos de reconciliación. Algunos se dicen: Yo creo en un Dios, en un creador; pero no creo en los creyentes porque lo que veo en ellos no me muestra la grandeza de ese Creador en quien yo creo. Y yo digo: Únete a aquellos que creen como tú y sumarán. Quien tiende a ir por libre, corre el riesgo de perderse en medio de las calles de un laberinto y terminar encerrándose en sí mismo. Cada Pascua de Resurrección es una nueva oportunidad para empezar, retornar o volver. Yo un día quise creer, me llamó y volví. Abre, pues, tu corazón y déjate escuchar. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas y Feliz Pascua de Resurrección; mejor regalo del Todopoderoso no podía tener en el día de mi cumple vida. Gracias Amado Jesús. ©4/4/2015 J. Javier Santana

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