martes, 21 de abril de 2015

Todo es susceptible de ponerlo en una balanza donde el peso suele hablar por sí solo.

No es, ni será, de la noche a la mañana que las cosas cambien, y entre ellas el mundo; no en vano, el mundo desde que es mundo, ha venido cambiando. Parafraseando a Cervantes desde El Quijote, de justicia, que no de locura ni de utopías, es que dentro del mundo cada cual cambie aquello que pueda cambiar y esté a su alcance, empezando por uno mismo. Cuando uno vive en disposición de cambiar, todo lo que nos rodea cambia; la clave es entender que todo fue, es y será para bien. Cambia y ya estarás cambiando; ese es el principio para hacerlo bien. Hay tiempo para caminar y para reposar, todo figura en movimiento. A nadie que nos toca por segunda vez a la puerta se le puede hacer esperar, hemos oído el sonido del timbre, no podemos hacernos los sordos; porque quién no acude a abrir y oye la llamada a su puerta, jamás, podrá decir que estaba sordo. Si Él 'vuelve a llamar' a tu puerta, no tardes en abrir. Todo es susceptible de ponerlo en una balanza donde el peso suele hablar por sí solo. Ahí dónde tu corazón esté, Él está. No importa el tiempo o momento que los demás se tomen para responder; lo que nunca hemos de perder de vista es la forma en que debemos nosotros corresponder, el resto llega sólo. Como tampoco existe la relación perfecta; existe la fórmula perfecta para adoptar sobre cada relación. Saber interpretarla es la clave. Cuando no tengas otro lugar al que mirar, mira el rostro de Jesús; y cuando lo tengas, míralo igual. Su expresión es clara, en ella siempre podrás encontrarte aunque pienses que no te hallas perdido. Él mira de frente y, sin titubeos, habla; aunque no reconozcas su voz. No pestañea porque es así como Él nos indica el camino. En Él se fijan todas las miradas, no engaña y te sientes confiado. Sabe la respuesta que tú necesitas antes de que le hagas la pregunta. Su expresión es clara; según tú estés, Él está. Se acopla, se adapta. Quiere lo mejor para ti, para mí, porque Él quiere lo mejor para Él. A nadie deja sordo, no se le escapa detalle; adora los detalles. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz Día Mundial de la Creatividad. ©21/4/2015 J. Javier Santana

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