martes, 14 de abril de 2015

No se posa el pájaro en lo alto si antes no extiende sus alas

Muy acertadas las palabras de Bucay. Viven muy unidas las palabras enamorar y amar, casi que se confunden; obviamente, llevan matices diferentes. Nos enamoramos de nuestras similitudes, de ahí que sean tolerables; otra cosa es, y para eso ya se requiere de otra pasta, tolerar las diferencias; entonces es que empezamos a entender el verdadero sentido del significado amar. Caminar al margen de la tolerancia, es entrar en otro tipo de diálogo donde amar y enamorar no alcanzan cobijo. Este significado no solo es propio de buen uso en las novelas, sino también es genuino de todo corazón que sepa amar con una mente tolerante. Todos en esta vida gozamos de esas personas que salen a nuestro encuentro con el ánimo de querer hacernos de la vida un imposible; pienso que de ellas no nos libramos nadie. Acontecimientos tras acontecimientos. Eso es bueno saberlo, pues no se descubre nada nuevo; aunque si nos da la perspectiva para saber cómo afrontar y neutralizar a este tipo de incómodos alienígenas. Las más complicadas son aquellas que nos aparecen de forma gratuita, todas y cada una de ellas no están puestas ahí de pura casualidad; son nuestros mejores maestros. Cuando las miramos desde ese prisma, la pregunta es; qué me han venido a enseñar, qué me están enseñando. Cuando somos capaces de ver a estas personas así se convierten en una sana y bendita lluvia que nos cae gloriosa, de la cual nos dejamos empapar. No se le pone al pájaro la comida, es el pájaro quien terminará yendo a por ella; como tampoco se posará sobre lo alto si antes no extiende sus alas. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©14/4/2015 J. Javier Santana

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