miércoles, 13 de mayo de 2015

A veces queriendo buscar oro se termina por encontrar un estercolero.

Cierto es que "el mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee", en palabras de Umberto Eco, como cada persona tiene a la espera, al menos un libro, que le revelerá aquello que necesita; ese es el libro de nuestra vida. No existe ser sobre la faz de la tierra que no tenga una historia que contar, algo que narrar o leer. Ahí donde encuentres un libro que te diga algo, se halla impreso tu momento; no buscamos un libro, el libro nos encontrará a nosotros. Si no sabes a qué agarrarte, agárrate a un árbol; él sabe perfectamente la energía que tú necesitas. Hay quienes se pierden en buscar donde nada hay, y es de género tonto; pues se olvidan de estar donde verdaderamente hay que estar, en los buenos, y menos buenos, momentos; esos que necesitan una palmada de aliento, de saber que se cuenta contigo. A veces queriendo buscar oro se termina por encontrar un estercolero, pero aquel que tiene la paciencia necesaria para buscar pepitas de oro sabe que, allí, donde se regodea la basura no está su sitio; sabe que la mala fe de los envidiosos no tienen capacidad para más, que su mayor pepita de oro se halla en su corazón y eso, los envidiosos, tampoco lo entienden; sus minas y miradas, no apuntan más allá del hueco de sus bolsillos. Siempre, al asomarse a una pendiente, no solo hemos de tener en cuenta el medio del que disponemos para escalarla, importante es: con quién la subes, a quién llevas delante y a quién detrás. Sin el control de todos esos parámetros corres con el riesgo de quedarte a medio camino, aunque si te sientes atrapado, fija tu mirada hacia el cielo; siempre encontrarás ese punto de luz que necesitas para llegar a tu meta, así te pongan todo un mundo de obstáculos. Fe y confianza serán el motor para tu vehículo; perseverancia y persistencia la batería para todo su encendido eléctrico y una buena concentración será ideal para el aire de tus gomas.  Si una vez llegado a la meta, el resultado no es el esperado; vuelve a empezar de nuevo, nunca será demasiado tarde para volver a empezar. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz Día de Nuestra Señora de Fátima (felicidades a todas las Fátimas). ©13/5/2015 J. Javier Santana

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