domingo, 3 de mayo de 2015

En la naturalidad está el signo de la razón bien entendida.

No cabe duda que hay diferentes tipos de envejecimiento, el biológico surge de formal natural y para éste su mejor remedio es llevar una vida lo más sana y saludable posible. Hay otro tipo de envejecimiento que nada tiene que ver con la parte biológica, y es aquel que nos invita a vivir sin sueños y esperanzas. Un día se soñó, y como no se logró el sueño, se dejó de soñar. El soñador sabe que los sueños llegan cuando menos los esperas y por la puerta más inverosímil; incluso se navega sobre ellos sin apenas darse cuenta. Sólo hay un denominador común en cada uno de ellos; se alimentaron de ellos y siempre bebieron de su elixir. Bien por hombres como Shakespeare que nos enseñaron a soñar en una noche de verano. Las piedras siempre las encontraremos en el camino, como un obstáculo o una enseñanza; no depende de ellas. En la naturalidad está el signo de la razón bien entendida, cada cual es libre de tener su particular punto de vista, pero el sentido de la vida, en vida, siempre será uniforme para todos. No se pueden dejar escapar las oportunidades, éstas al igual que vienen se van para no volver; se escapan sin billete de vuelta. Seamos ágiles en la toma de decisiones, sopesa a la mayor brevedad o contempla el espacio de tiempo que te permite la toma de decisión. El destino es uno, personal e intransferible, no se puede canjear por otro que no te corresponda, pues nos guste o no, viajaremos en el vagón equivocado. Si es así, detente en la siguiente estación y toma un nuevo rumbo. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz domingo día del Señor, de las Madres, del Sol y la Libertad de Prensa. ©3/5/2015 J. Javier Santana

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