martes, 19 de mayo de 2015

Nada ocurre si no está predestinado.

Duras como ciertas son las palabras de Russell, aunque yo no llamaría estúpidos a los atrevidos y valientes; pues la inteligencia de unos siempre irá en detrimento de las de otros, eso es ley de vida, y no dejará de ser menos cierto que la propia inteligencia, por momentos, frena. Cuestión de ver al servicio de quién, y para quién, ponemos nuestra inteligencia; porque de igual forma, con ella, se puede ser tan "estúpido" como que no. Lo primero es la salud; si acabas con ella, acabas con todo. La mejor y más sana forma de ayudar a una persona normal es siendo una persona normal, haciendo como hace una persona normal y sintiendo como siente una persona normal; el profesionalismo se pone en duda si no se es capaz de todo eso. Cierto es que la felicidad es desde un punto de vista personal, pero el denominador común de los diferentes puntos de vista pasa por hacer sintiéndote feliz en lo que se hace y, en ocasiones, en lo que no se hace o se debe hacer. Lo verosímil es lo último que se entiende, por eso es que antes de alcanzar la paz estuvimos media vida viviendo en el pasado y, hasta hoy, pensando constantemente en aquel futuro que nunca existió. Entiendo que todos necesitemos de una estrella que nos de luz y guíe, como por momentos desaprovechamos la oportunidad que nos brinda una contemplación serena. Nos vamos en el fluir de la mente, sin reparar. Nada ocurre si no está predestinado. Según el Hermano Lawrence "la profundidad espiritual de la persona, no depende de cambiar las cosas, sino de modificar las motivaciones". Maurice Maeterlinck nos dice sabiamente que: "el silencio es el sol que hace madurar los frutos del alma". Hoy les invito a vivir en una contemplación serena. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz Día del Publicista. ©20/5/2015 J. Javier Santana

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