domingo, 10 de mayo de 2015

No existe mejor sanador que aquel al cual le ocupa su salud

No fue casual esa percepción de Gasset cuando, ajeno al mundo, vivía en su particular circunstancia encontrándose con el yo; se vio como un ser exigente consigo mismo aun no lograra cumplir con todas sus exigencias, salvo aquellas que sí logró; entonces se descubrió como un ser selecto, no petulante sino más bien humilde; sabía cómo nadar en su humilde piscina y terminó construyéndose, para los demás, un amplio equipo de salvamento en buenos valores. Una combinación perfecta es aquella que es capaz de hablar por sí misma; pues no necesita explicación. En medicina no hace falta ser médico, cuando en casa tienes quién necesita de ella. No existe mejor sanador que aquel al cual le ocupa su salud y se autodescubre. Salir de una rutina, donde vivir de forma plácida es una constante, para experimentar con nuestro propio cuerpo dolores que ni siquiera sabíamos que existieran, ayudan a despertar a nuestro pequeño doctor. De igual manera ocurren con las emociones, entre más años más afloran. Si necesitas recapitular sobre tu vida para sanar cosas, pon tu primer enema; "empieza por perdonarte a ti mismo para luego continuar perdonando a lo que fue e hicimos y a lo que vendrá y haremos", del jardín inspirador de Ingrid Arteaga Bomnin. El proceso de cicatrización ya se corresponderá con el tiempo. Recuerda que hay historias para cuántas vidas hayan, la tuya es una de ellas; atrévete a sanarla. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz comienzo de semana y feliz Día Internacional de las Aves Migratorias. ©11/5/2015 J. Javier Santana

No hay comentarios:

Publicar un comentario