martes, 23 de junio de 2015

Cada batalla perdida nos hace más fuertes y creíbles en una pronta victoria

Cierto es que hay cosas que no pueden esperar, o no se le deben hacer esperar, y una de ellas, sin lugar a dudas, es el amor. Ama, pues, allí "donde no puedas amar", y además hazlo sin dilación, según apunta, y muy bien, Frida Khalo. Cada cual tendrá su particular forma de entenderlo, de exponer su forma de amar, a quién y dónde. Lo que sí es común a todos es el sentido recíproco de amar y sentirse amado. Ama, sin medida, y encontrarás esa corta distancia que atraerá todo aquello que menos esperas; si vives amando y para amar, no te costará entender que el amor genuino es siempre incondicional. Nunca hay que desfallecer, el tiempo siempre pone las cosas en su sitio. En la vida todo es pagar y, de vez en cuando, nos cobramos algo. Nada que no haya que pagar, se queda pendiente; como todo lo que se tenga que cobrar, se cobra. Por momentos pagamos en exceso, nos echamos encima más de lo podemos digerir, y eso pasa factura. Se suele pagar más de lo que se cobra y para eso se hace necesario una balanza. Muchas veces dejamos de cobrar aquello que por derecho nos pertenece y eso crea inestabilidad, puesto que, de la misma forma que existen cosas que no se pueden dejar de pagar, hay otras tantas que tampoco se pueden dejar de cobrar. El mundo lo hemos diseñado así, llenos de trampas, donde el avaricioso siempre termina cayendo en saco roto y el derrochador se lamenta constantemente de su fortuna. Mantener el equilibrio pasa primero por el espíritu, cuestión de valores, para terminar en la mente, la cual nos hará evolucionar o terminará por echar por tierra y pisotear todo lo que con tanto esfuerzo le costó construir a nuestro espíritu. Antes de dar un paso en falso, hazte un autorretrato y evalúa hacia dónde se está inclinando tu balanza; quizás acudas a tiempo para tu fiesta o puedas prepararte una cita a solas en el ánimo de reflexionar. Todas las batallas no se pueden ganar; se ganarán aquellas en las que, a pesar de haber sido más fuertes, estaban para que se ganasen. Siempre habrá que hacer todo lo que esté en nuestras manos, pero de sobra se sabe que no sólo se depende de eso. En toda batalla perdida siempre se gana algo, empezando por el tiempo que se recupera en volver a empezar y en abrir nuevos horizontes. Cada batalla perdida nos hace más fuertes y creíbles en una pronta victoria; se desecha lo caduco, se renueva lo salvable y se incorpora lo necesario para un nuevo combate. El principio llega con el fin, y el fin no tiene límites; salvo uno mismo. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz Día Internacional del Olimpismo. ©23/6/2015 J. Javier Santana

* Me gustaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-amar

No hay comentarios:

Publicar un comentario