Como todo en la vida, existe la libre elección; es imposible oxidarse cuando se está en pleno movimiento, de igual forma que no hacer nada imposibilita el buen desgaste. La planta que no se regó, se secó; aun siempre quisiste se mantuviera frondosa. No cabe duda que, antes que oxidarse, mejor gastarse; un chicle sabe mejor cuando se masca. La belleza en el ojo figura viva a través de la mirada. Tropezarte en medio de una mudanza con el paso de la ancianidad, da que pensar. Cada día y de forma inconsciente vamos almacenando objetos que sólo sirven para eso; almacenar. Luego viene el problema, ¿te deshaces o lo cambias de lugar para seguir almacenando sin utilidad alguna? Ahí es donde entra en juego el paso de los años y te preguntas: ¿Con cuántas cosas te quedarías para continuar el viaje? Pues posiblemente para cuando te tropieces con el último tramo de tu vida no necesites más que un reloj de pulsera sin cuerda en tu muñeca, cuatro batas desgastadas, unos pendientes que apenas logras verte y una dentadura postiza que, si no te la lavan, crían larvas. Todo ello desdibujado con el claro color que va tomando tu cabello. ¿Cuántas cajas necesitamos para hacer nuestra última mudanza? ¿Lograste liquidar tus últimos impuestos? ¿Cuántas mudanzas más necesitamos hacer para redescubrir la esencia de la vida? Si en un niño vemos una escuela, en el anciano vives un auténtico máster con un proyecto fin de carrera. Cuando puedas dominar el sol, podrás decir que lo dominas todo. Podrás tener más de una mirada extraña sobre ti; lo verdaderamente importante es saber dónde tienes la tuya, esa es personal e intransferible. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz comienzo de semana y Día Mundial por un Sueño Feliz. ©29/6/2015 J. Javier Santana
* Me gustaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-ama
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