En ocasiones nos embarcamos en proyectos con una determinada finalidad cuyo resultado final termina siendo otro mucho más interesante. Son muchos los galeones, con grandes fortunas en oro, que figuran hundidos en toda la geografía marítima. Muchos fueron destinados con el objetivo de llegar a tierra para terminar transmutándose en las profundidades del mar en madera del océano, la historia no los recuerda con piedras sobre castillos en ruinas. Al final, lo más importante de cada proyecto, no es su finalidad, sino lo que de él, en pequeños detalles, se pueda llegar a extraer. Una diminuta semilla se siembra sin saber todo el fruto que puede llegar a dar e incluso si terminará por germinar o no. Lo importante es vivir la experiencia de estar en alta mar con un objetivo marcado en oro, ser partícipe de la construcción de la historia reflejada en aquellos castillos construidos desde la ingeniería arquitectónica o ser la mano de ese agricultor que sembró la semilla con el origen de su imaginación pero sin conocimiento de su destino; el resultado final será todo lo que pudiste extraer de cada aventura, y eso se denomina crecimiento interior. Sin respeto a uno mismo, a los demás, e irresponsabilidad por nuestras acciones, sólo nos quedará remar en pos de nuestras miserias; pues será lo único visible en el horizonte. Cuando logras vencer a la ilusión, de poco, o nada, valdrá que nos haya ganado la derrota; pues en ello germinará la oportunidad de volver a intentarlo, todo llega. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©16/6/2015 J. Javier Santana (Foto: El Chinchón-Madrid)
* Me gustaría que leyeses 'Senderos Para Amar' en http://www.esebook.com/product/443007/senderos-para-amar
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