miércoles, 10 de junio de 2015

Hay silencios como platos hay en un menú.

Es relativamente fácil vivir con ruido, en la mayoría de las ocasiones nos lo autoimponemos con nuestras propias decisiones. Pero, qué hay del tan anhelado silencio; aunque éste se puede concebir de diferentes formas; silencio a lo que no se debe decir, silencio cuando se ha de callar, silencio cuando se dice más que cuando se habla, silencio espiritual. Hay silencios como platos hay en un menú; lo que no dejará de ser menos cierto es que, como diría Andrés Sid, el silencio se hace puro verso cuando el alma reivindica su derecho a estar en paz. Vive del silencio, en tiempos de ruidos, todo lo que la paz de tu alma te sea capaz de demandar. Si en el camino te tropiezas con escaleras, es que te toca aprender a subir peldaños; uno hace por los que te tienen en cuenta, no por los que te pasan de largo. En la dificultad se fortalece el músculo de la perseverancia; no florece la semilla en época de siembra. En la vida, todo lo que se siembra se cosecha; aunque en el período de siembra otros recojan de tu esfuerzo. A nadie se le da lo que no se gana con su propio esfuerzo. Al final, si has sembrado bien, con justicia, cosecharás mejor. Entre el período de siembra y cosecha está lo que más cuesta ver, el esfuerzo y la tenacidad invertida; la justa recompensa al final del trayecto siempre hablará por sí misma. Como dice mi amada Ingrid Arteaga Bomnin: "El árbol que se cosecha, no siempre da el fruto a quien lo siembra. Quién siembra, no repara en quién recogerá al final la cosecha. En el proceso siempre estará el disfrute de la evolución hasta alcanzar la cosecha". Si hay algo personal que arreglar con alguien, o algo del otro que no te gusta, comienza por revisarte a ti mismo; no se puede hallar una solución más allá, fuera de tus narices, de donde se encuentra. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©10/6/2015 J. Javier Santana

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