Nadie mejor que uno para comandar los pensamientos. Obsérvalos de cerca y mira hacia dónde te conducen o te anclan. De cualquiera de las maneras, si estás prendiendo fuego no puedes estar dentro de la leña; si se trata de pensar, procura que siempre sea en positivo, es cuestión de hábito. Cuando un pensamiento te genere inquietud, transfórmalo trayendo a la mente tu plato de comida favorito y pronúncialo por diez veces consecutivas; croquetas. Es auténticamente revelador. Sólo con los ojos cerrados descubrirás las palabras del aire. El miedo, al momento de la verdad, llega cuando hay que tomar una decisión trascendental; la que toca. A todos llega el momento de emigrar, incluso a ti o a mí. Entonces es el momento de los momentos. Ubicar, adaptar, esperar, limpiar, reflexionar. Como agua bendita te cae del Cielo, y sin esperar, un fragmento del Salmo 143:10, cortesía de nuestra amiga Marina. "Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes". De pronto, y con toque mágico, te transformas en un ave y comienzas a volar rumbo a un nuevo encuentro; ligero de equipaje. Y aunque se haga esperar, la espera, todo llega; como la flecha a su destino. Dependerá entonces de nuestra puntería para que la puntuación, de ese destino, sea la máxima. ¿Dónde estará pues nuestro tesoro? Allá donde nuestro corazón vaya, ahí estará él. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz fin de semana. ©19/6/2015 J. Javier Santana
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