martes, 9 de junio de 2015

Suerte es estar en el momento indicado, en el lugar adecuado.

Entendemos por increíble aquello, cuya procedencia lógica, es difícil de creer. Por mucho que se nos diga que meterse bajo el agua lleva implícito una temperatura adecuada, si no la probamos difícil será saberlo. Claro que, meterse en el agua, a una temperatura ambiente bajo cero, llevará implícito el coraje de hacerlo, y eso sólo estará al alcance de unos pocos. De ahí que la falta de coraje nos lleve a perder momentos increíbles o a convertirte en cubito de hielo; si a las cosas no se le pone algo de coraje, con un poquito de consideración, nunca se sabrá hasta dónde seremos capaces de llegar. Una mirada lo puede cambiar todo, incluso el sentido de las olas. Suerte es estar en el momento indicado, en el lugar adecuado. Luego se tratará de descifrar bien la oportunidad y tomarla con ahínco; entonces es cuando la pócima de la fe en uno mismo surtirá efecto. Si sabes lo que hacer hoy, mejor hazlo; mañana quizás tan sólo sea un bonito día. Lo controvertido del asunto te lo creas, o te lo crean; te lo haces, o te hacen. Nada ocurre ajeno a lo que nos pasa, todo tiene un motivo aunque no sepamos descifrar por qué. Una nevera siempre que esté enchufada a la corriente hará su correspondiente servicio como refrigerador, siendo así es perfectamente independiente; su desconexión a la fuente de luz, la hará dependiente e inútil en su cometido principal, pues no se concibe la nevera como mera despensa de alimentos. Algo así nos ocurre al ser humano, vivimos porque sabemos que respiramos; si no estamos enchufados a una fuente de luz superior, nuestra función figurará condenada a la mediocridad; almacenaremos muy bien, pero nuestro alimento terminará por pudrirse. Recibe, pues, de la buena Luz para que puedas ser fuente de esa misma Luz. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona y feliz día. ©9/6/2015 J. Javier Santana

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