jueves, 11 de junio de 2015

Un corazón con miras a los demás no será nunca consumido por el yo

Hay quienes para pensar usan el bolsillo y se olvidan de que, para ser consecuentes, hay que usar lo que se les presupone tienen dentro de la cabeza. Nuestro testimonio en todos los ámbitos es fundamental. Es la luz y la sal, es el condimento de nuestras vidas. Nuestras obras han de manifestarse porque son la muestra de nuestra vida interior, no por vanagloria o jactancia. La línea entre el testimonio y la vanagloria es muy delgada. Es pues del sentido común que nos valemos para no hacer ostentación de las cosas, tampoco hemos de ocultarnos por falsa humildad, ya que privamos a los demás de la fuerza del ejemplo. Un corazón con miras a los demás no será nunca consumido por el yo, será siempre un corazón entregado a dar lo mejor de nosotros mismos. Cuántas cosas crees que puedes hacer solo, sin una mano prodigiosa que te guíe y dé el sustento. Las cosas son porque Él quiere que sean y uno nunca puede olvidar hacia donde ha de fijar su mirada y desde dónde viene cabalgando. Andar sobre la prudencia hará que nos levantemos con la fuerza de saber que, a pesar de las heridas, ellas nos curtieron. Los quiero, piensa en positivo, ora como amas, perdona, feliz fin de semana y Día del Sagrado Corazón de Jesús. ©12/6/2015 J. Javier Santana

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