domingo, 29 de junio de 2014

Cada suspiro es un aprendizaje, y cada aprendizaje es un manantial de sorpresas.

No cabe duda de que el éxito llega cuando menos te lo esperas, pero también es cierto que para que venga antes habrás de buscarlo; cuantas veces de exigente se nos brinde. Así de mayúsculos sean los fracasos, será de grande el éxito anhelado. En la sombra no se nos ve y todo parece más oscuro y opaco, el sol ilumina y da calidez a nuestra mirada; en la balanza, no hay dudas. Parafraseando a Sócrates: "Yo sólo sé que no sé nada", añado: Nada soy de lo que sé, tan sólo sabe lo que sé; nada. Quiénes somos o qué somos. Cada suspiro es un aprendizaje, y cada aprendizaje es un manantial de sorpresas. Lo ideal es dejarse sorprender por la vida, al final se termina llenando un baúl para sólo quedarte con la llave; su esencia. Cuando la tienes en tus manos, siempre te viene la misma pregunta, ¿y ahora que hago con ella? Se nos va el tiempo haciéndonos la misma pregunta, cuando sólo se trata de traspasar la cerradura, girar en el sentido contrario del reloj y "pun", abrir. La vida es algo más que una caja de sorpresas, es un baúl. Dejémonos sorprender por la vida, ella siempre nos estará agradecida y el alma permanecerá permanentemente viva, despierta. Los quiero y feliz domingo, hoy día de San Pedro y Pablo (llaves y puertas de la fe cristiana). Felicidades a todos los Pedros y Pablos.

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