martes, 17 de junio de 2014

En la naturalidad se encuentra el signo de la razón bien entendida

Todo avance lleva implícito un impulso, la distancia estará en función de la contraposición que se adopte; a mayor contraposición y dificultad, mayor distancia de alcance. Una pelota en la superficie del agua es una pelota muerta; la fuerza de empuje sobre una pelota sumergida en el agua será mayor cuanto más se sumerja. Toda situación lleva implícita una doble polaridad, como si de un imán se tratara. Un imán no sería tal si no tuviera esa forma, pero el imán es conocedor de todo lo que atrae; repele con fuerza lo que le es igual y atrae lo opuesto para convertirlo en pura energía. No existe nadie que, con solo rozarse, no reaccione ante un hierro ardiente; como tampoco nadie puede imaginar por nadie cuando alguien decide verte desde el hermetismo. Cuando mantengas una diferencia con alguien, compártelo si realmente te importa; de lo contrario jamás lo sabrá y el resultado posiblemente sea la perdida de una amistad sin explicación. Somos tan sólo vasijas de barro, cuan bellas ánforas; el verdadero tesoro, más suculento manjar, reside en nuestro interior. Apuntar en el sentido de la transparencia serena al espíritu, no permite anidar residuos de inquietud. La verdad o el sentimiento verdadero, siempre hay que transmitirlo. No podemos hacer un mal uso de las virtudes, pues en el tiempo degeneran. En cuántas ocasiones hemos oído hablar que las cosas tienen su cause natural, que no es bueno forzar situaciones, dado que se nos pueden volver en contra. En la naturalidad se encuentra el signo de la razón bien entendida. Podemos tener nuestro particular punto de vista sobre las cosas, más el sentido siempre será uniforme para todos. No permitamos dejar escapar oportunidades, al igual que llegan se esfuman para no volver; sin billete de vuelta. Agilidad en la toma de decisiones, sopesar a la mayor brevedad o contemplar el espacio del tiempo. El destino no se puede canjear por otro que nos corresponda, es personal; pues la sensación que causa es que vagamos en vagones equivocados. Mantengamos viva la llama del entusiasmo, o en el peor de los casos y sólo por hoy, dejemos que sea el entusiasmo quien nos mantenga a nosotros; es la fuerza del alma. Los quiero y feliz día. ©18/6/2014 j. javier Santana

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