martes, 3 de junio de 2014

El camino es recto y claro cuando se goza de la espontaneidad y lo natural de las cosas

La risa es nuestra mejor compañera de equipaje, esa nunca ha de faltar en nuestra mochila; empezando por aquella que, viéndonos desde fuera, nos hace reír de nosotros mismos. Cuando ponemos nuestras soluciones en el lance de una moneda, todas las respuestas serán buenas; pero si decides condimentar tu vida con las mejores recetas, será muy difícil que ésta se nos escape. Todo fluye en su justo lugar, desde ahí cada día reiniciamos el vuelo. En el paso del tiempo, y por medio de cada micro partícula celular, alcanzamos a ver nuestro cometido en este pasar. Se esclarecen situaciones, vencemos miedos y nos vamos ubicando. Ya hemos lanzado al mar nuestro mensaje en el interior de una botella, para lo que no se haya dado, se dé. Se sabe lo que nos conviene, dejémonos coger de las manos y que los mandos los tome quien verdaderamente conoce nuestro destino. No nos empeñemos tanto en pilotar como en ser pilotados, cuando las rutas que vienen de lo alto son certeras y diáfanas. Nunca se equivocan, se provocan situaciones que llevan a aceptar condiciones. Difusas y enmascaradas, pero tangibles. La paciencia no tiene otra forma de manifestarse, más que aceptarla y vivirla. De forma imperceptible al final todo rueda. El camino es recto y claro cuando se goza de la espontaneidad y lo natural de las cosas. Podemos descansar seguros. Lo que Dios salva, también lo guarda. Las vidas arraigadas, jamás podrán ser desarraigadas. Los quiero y feliz día. ©4/6/2014 j. javier Santana

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