Cuando uno define claramente su objetivo, no habrán estrategias en contra que se interpongan; éstas, si caben, servirán para fortalecer aún más las nuestras dentro de ese objetivo bien marcado. Para la felicidad siempre habrá un hueco, sólo dependerá de como la tengas definida en tu mente. De la misma forma ocurre con la desdicha. Todo empieza y termina en uno. Sartre nos dice, y no se equivoca, que: "No es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace". La verdad es que en noventa minutos se puede ver consumado un sueño, y en menos de tres esfumarse. Es la vida misma donde todo es posible, incluso los milagros, cuya existencia es real; aunque a veces no nos sonrían a nosotros. Cuando caes no queda otra que volver a levantarse si lo que has decidido es seguir caminando o el propio curso de la historia te arrastra. En una disputa donde intervienen varios, no siempre será uno el elegido para ganar; los demás también cuentan e incluso pueden tener más fe en sus posibilidades de las que creemos nosotros que tenemos de ellos o incluso de nosotros mismos. Cuando el destino nos ha elegido como perdedor, duele que lo haga en el último suspiro y más duele cuando ya casi besabas tu premio. A veces se empeña en hacerlo de la forma más cruel, dura y dolorosa. Pero cierto es que cuesta contenerse la euforia cuando has estado tanto tiempo en el desierto, encerrado o desterrado. Es en ese momento cuando el deseo puede con la razón. Recapitulas y el drama puede ser fruto de una serie de desaciertos, donde llovieron oportunidades para cambiar el sino con mejor atmósfera. Cuando estás en el epílogo de una hazaña con resultado adverso sólo te queda extraer conclusiones; los despropósitos pudieron más que las puntuales y buenas acciones, el proyecto estaba dibujado para nosotros pero no culminado su diseño. El trayecto puede ser muy tenso por momentos en todos los sentidos y para que una bomba estalle no se necesita más de un segundo. Si nos estalla a nosotros es porque también estábamos en el campo de batalla y nada es casual cuando el destino nos pone en bandeja a nuestro verdugo, sea del color que sea y siendo nosotros mismos nuestro peor enemigo. Es justo en ese momento cuando toca reactivarse porque la vida continúa; aunque ésta sea en el interior de un pozo. Para el harakiri sólo se necesita perder la cabeza; pues en la vida todo será mejor cuando ésta promete regalarte sendos intentos para cambiar tu suerte. Los quiero y feliz día, vísperas de San Juan; a quemar todo lo malo y purificar todo lo bueno. ©23/6/2014 j. javier Santana
Gran Canaria es sinónimo de seguridad ciudadana, fantástica climatología, variopintos parajes naturales, gente sencilla y hospitalaria, cultura para las culturas, enclave comercial y turístico, abundante en lo que mana y rica en energías renovables, sabrosa gastronomía y cuna de grandes futbolistas, artistas y escritores. Amo al mundo como vivo enamorado de mi tierra. Ingleses y franceses fueron nuestros primeros turistas, crearon colonias importantes y dieron lugar muchas de sus costumbres.
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